El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, advirtió sobre el efecto que tendrá la suspensión del programa nacional Remediar, al afirmar que la medida reducirá de forma directa el acceso a medicamentos esenciales en todo el país. Las declaraciones las realizó esta mañana durante la habitual conferencia de prensa del gobierno bonaerense.
El funcionario cuestionó la decisión del Gobierno nacional de interrumpir la provisión de fármacos en el primer nivel de atención y la calificó como un atentado contra la salud pública y una violación de un derecho.
Kreplak enmarcó la cuestión en el derecho a la salud garantizado por la Constitución y por la trayectoria del sistema sanitario argentino. Señaló que el esquema vigente permitía que pacientes con enfermedades graves o de alto costo recibieran los tratamientos necesarios sin tener que afrontarlos de su bolsillo.
Resaltó que el sistema del país había consolidado el acceso a la salud con mecanismos que aseguran la provisión de medicamentos, ya sea a través del Estado o de obras sociales, para quienes padecen enfermedades de mayor complejidad o costo.
El rol del programa y su alcance
El ministro describió al programa Remediar como uno de los pilares del sistema sanitario nacional, originado tras la crisis de 2001 con el propósito de garantizar el suministro de medicamentos en los centros de salud.
Detalló que la iniciativa cubría aproximadamente el 85% de las problemáticas de salud más frecuentes, tanto crónicas como agudas, mediante la distribución de botiquines con cerca de 80 medicamentos esenciales.
Mencionó que entre las patologías atendidas se encuentran diabetes, hipertensión, anemia, hipotiroidismo, Parkinson y asma, así como afecciones agudas como infecciones respiratorias, urinarias, gastrointestinales y dermatológicas.
Además, destacó la cobertura territorial del programa: alcanzaba a unos 8.000 centros de salud en todo el país, de los cuales alrededor de 1.600 estaban en la provincia de Buenos Aires, asegurando atención a cerca de 20 millones de personas.
Kreplak vinculó esta decisión con otras medidas recientes en materia sanitaria y advirtió que el sistema público ya viene afrontando una mayor demanda de medicamentos.
Señaló, en particular, la reducción en la entrega de fármacos a jubilados y pensionados: al asumir el actual gobierno se eliminaron medicamentos gratuitos para las personas mayores, lo que provocó que aproximadamente uno de cada cuatro medicamentos destinados a ese grupo deje de entregarse.
Según explicó, esa situación generó una mayor presión sobre hospitales y centros de salud, y la provincia de Buenos Aires debió aumentar su provisión para cubrir la demanda adicional.
Dificultades para reemplazar el esquema
El funcionario subrayó que la interrupción del programa plantea no solo un problema presupuestario sino también operativo, por la compleja logística desarrollada durante más de dos décadas.
Indicó que no existe una solución económica ni logística sencilla para reconstruir en poco tiempo un programa con 24 años de desarrollo que llegaba mes a mes a todos los centros de salud del país.
También cuestionó la falta de previsión en la implementación de la medida: no hubo un aviso con suficiente antelación acerca del cese del suministro, sino que la decisión se comunicó en vísperas de la temporada alta.
Advertencia por el impacto sanitario
Kreplak advirtió que la decisión llega en un momento crítico del año, cuando aumenta la circulación de enfermedades respiratorias y la demanda de atención en el sistema público se incrementa.
Subrayó que es difícil exagerar el impacto que esto puede tener: sus efectos se podrán observar en quince días, en un mes y también a lo largo de los años.



