18 de abril de 2026
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Francia aprueba ley para devolver arte saqueado a excolonias

La Asamblea Nacional de Francia aprobó en París una ley que simplifica la devolución de obras de arte y otros objetos saqueados de antiguas colonias francesas entre 1815 y 1972. La norma, aprobada por unanimidad, permitirá a Estados como Argelia y Benín solicitar la restitución de bienes culturales extraviados o apropiados durante la época colonial. El Ejecutivo presenta la medida como parte de una política de reparación histórica y del cumplimiento de compromisos anunciados por el presidente Emmanuel Macron.

Según reportes de la agencia Associated Press, el Senado francés había ratificado el proyecto en enero, completando así el trámite parlamentario necesario para poner en marcha el mecanismo de restitución de piezas de alto valor patrimonial.

Varios países africanos —entre ellos Argelia, Mali y Benín— han registrado solicitudes formales para recuperar objetos que actualmente están en colecciones públicas y privadas en Francia. La ley se centra en bienes obtenidos de forma ilegítima y excluye expresamente objetos militares, archivos públicos y hallazgos arqueológicos.

La normativa establece que los Estados solicitantes deberán comprometerse a conservar y exhibir públicamente los objetos devueltos, tras la evaluación de un comité especializado. Las peticiones se decidirán sobre la base de pruebas documentales que acrediten la procedencia ilegítima o la obtención forzosa de los bienes. Con ello, Francia busca agilizar un procedimiento que hasta ahora requería la aprobación de leyes específicas para cada restitución.

Cambios en la política cultural francesa

La votación en la Asamblea Nacional supone un cambio en la política de restitución patrimonial de Francia. La legislación llega casi una década después del compromiso público del presidente Macron de devolver patrimonio africano a sus países de origen, anunciado en Uagadugú (Burkina Faso) en noviembre de 2017, donde afirmó que el patrimonio africano no debía estar sólo en colecciones europeas y propuso un plazo de cinco años para crear condiciones de retorno temporal o definitivo.

Francia ya ha efectuado devoluciones puntuales, como la entrega reciente del tambor sagrado Djidji Ayôkwé a Costa de Marfil; el instrumento, confiscado por tropas coloniales en 1916, fue devuelto a principios de 2026. Estos gestos se inscriben en acuerdos bilaterales relacionados con la memoria histórica compartida entre Francia y sus antiguas colonias.

La norma responde a demandas de gobiernos africanos y de organizaciones internacionales que reclamaban la restitución de bienes expoliados. El texto fija el periodo de aplicación entre 1815 y 1972, en coincidencia con la entrada en vigor de la convención de la UNESCO sobre protección del patrimonio cultural.

Procedimiento para la devolución y debate parlamentario

El procedimiento exige que cada Estado interesado presente una solicitud formal acompañada de documentación que pruebe la apropiación ilegítima. Un comité de expertos evaluará los expedientes y decidirá sobre la restitución, condicionada a que el país receptor garantice la conservación y la exhibición pública de los objetos devueltos.

En el debate parlamentario se discutieron el alcance temporal de la ley y las condiciones para las devoluciones. A pesar del consenso mayoritario, algunos diputados manifestaron reservas sobre el impacto en los museos franceses y la posible pérdida de piezas relevantes para colecciones nacionales. La ley delimita su ámbito a obras de arte y objetos culturales y excluye bienes militares, archivos públicos y materiales arqueológicos.

La aprobación de la ley supone un avance en las relaciones entre Francia y varios países africanos, y se prevé que impulse la presentación de nuevas solicitudes una vez entre en vigor. La normativa facilita el retorno de piezas históricas y contribuye al debate internacional sobre la restitución del patrimonio expoliado durante la colonización.

Contexto internacional y próximos pasos

El anuncio de la ley coincide con movimientos similares en otros países europeos, donde Alemania, Reino Unido y Bélgica también revisan sus políticas de restitución cultural y han iniciado procesos para devolver objetos a sus países de origen ante la presión internacional y demandas de justicia histórica.

Francia conserva una de las mayores colecciones de arte africano fuera del continente, con miles de piezas en museos y fondos estatales, entre los que destaca el Museo Quai Branly en París. La aplicación de la nueva normativa obligará a revisar inventarios y a coordinar estrechamente con las naciones solicitantes.

El Gobierno francés prevé crear un comité independiente encargado de analizar cada petición y garantizar la transparencia del proceso. Las autoridades esperan que la ley sirva de modelo para otros países y contribuya a reforzar los lazos culturales entre Francia y los Estados africanos.

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