La comunidad de la Casa de la Juventud de San Isidro expresó su malestar por el cierre dispuesto por el municipio de un espacio que, durante más de 30 años, alojó a cientos de personas que participaron en sus cursos y talleres.
Con más de 30 talleres en música, fotografía, teatro, danza, comunicación, artes visuales y técnicas creativas, la Casa de la Juventud era un referente local en formación artística y cultural.
El municipio optó por no renovar el alquiler de la sede ubicada en Don Bosco 47; como consecuencia, los cursos y talleres fueron trasladados a diversas dependencias municipales.
Las autoridades justificaron la medida alegando que busca mejorar la organización de la oferta educativa y optimizar el uso de los espacios públicos.
Los participantes denunciaron que los talleres quedaron fragmentados entre distintas sedes, muchas de ellas no adaptadas para las actividades; señalaron además aulas rotativas, falta de claridad sobre la gestión de materiales y la suspensión de las clases de fotografía porque el laboratorio aún no fue trasladado.
La comunidad destacó que el cuatrimestre continúa en curso y que varias disciplinas siguen funcionando en condiciones precarias, sin garantías de continuidad adecuada.
A pesar de reiteradas solicitudes formales de diálogo y de más de 1.300 firmas y testimonios presentados, los vecinos afirman no haber recibido respuestas concretas por parte de los funcionarios municipales.
El reclamo abarca no solo la continuidad de los talleres, sino también la defensa de un espacio de pertenencia, formación, salud mental, identidad y encuentro intergeneracional para cientos de jóvenes y residentes del barrio.

