Las autoridades iraníes ejecutaron el martes a un hombre declarado culpable de colaborar y espiar para el servicio de inteligencia israelí, el Mossad, en el último de varios casos de condenas a muerte vinculados a la seguridad desde el inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel.
El poder judicial identificó al ejecutado como Golamreza Jani Shekarab y lo calificó como “uno de los principales líderes operativos del Mossad en el extranjero”, al que se le atribuye el intento de reclutar personas dentro del país para llevar a cabo acciones contra la seguridad nacional, según Mizan Online, medio vinculado al poder judicial. Su condena fue confirmada por el Tribunal Supremo.
No se precisó de inmediato cuándo había sido detenido o juzgado Shekarab.
La ejecución se produjo un día después de que Irán ajusticiara a otra persona condenada por realizar ataques armados durante las protestas antigubernamentales que tuvieron su punto más álgido en enero. Organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional sitúan a Irán como el segundo país con más ejecuciones, solo detrás de China.
La medida se enmarca en una serie de ejecuciones relacionadas con la seguridad que la república islámica ha llevado a cabo desde el estallido del conflicto con Israel y Estados Unidos, el 28 de febrero.
Ataques y negociaciones simultáneas
El contexto diplomático y militar siguió siendo volátil. El lunes, el ejército estadounidense realizó ataques de “autodefensa” en el sur de Irán, incluyendo sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones que colocaban minas en el estrecho de Ormuz, informó el portavoz del Comando Central de EE. UU., el capitán Tim Hawkins. Según el militar, las fuerzas actuaron para “proteger a nuestras tropas” y se aplicó “mesura durante el alto el fuego en curso”.
El alto el fuego fue negociado para dar margen a ambas partes para avanzar hacia un acuerdo que ponga fin a la guerra; no obstante, desde su declaración en abril el cese de hostilidades ha sido violado por ambos bandos.
En Irán, el sitio Tabnak, considerado cercano al exjefe de la Guardia Revolucionaria Mohsen Rezaei, informó que cuatro soldados de esa fuerza murieron en los ataques estadounidenses contra embarcaciones. La televisión estatal reportó explosiones en los alrededores de Bandar Abbás, ciudad en el estrecho de Ormuz que alberga un puerto militar y un aeropuerto de uso mixto.
Trump afirmó en redes sociales que las negociaciones con Teherán “avanzan muy bien” mientras se registraban los ataques. Los principales puntos de fricción en las conversaciones son la reapertura del estrecho de Ormuz, el programa nuclear iraní y los activos iraníes congelados.
El estrecho de Ormuz, por donde históricamente transitó cerca de una quinta parte del crudo y el gas natural que se comercializa en el mundo, permanece efectivamente bajo control iraní, con consecuencias significativas para los mercados energéticos globales.
El presidente iraní envió al presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, a Qatar para participar en las negociaciones sobre un posible acuerdo con Washington. Qatar, que sufrió ataques intensos de Irán durante la guerra, administra miles de millones de dólares en fondos iraníes congelados.

