La tensión en Gran Hermano venía en aumento y terminó con la expulsión de una participante durante una gala en vivo. Lola Tomaszeuski, quien había regresado al programa tras un repechaje, fue expulsada por la producción al detectar que estaba filtrando información del exterior y coordinando estrategias dentro de la casa.
Según la producción, Lola pasó varios días orientando el juego de Manu, con quien había iniciado una relación en el encierro, y señalando enemigos, aliados y posibles candidatos a eliminación. Sus comentarios sobre otros concursantes —por ejemplo, que Zunino quedaría en desventaja en algún momento o que otra participante sería nominada próximamente— evidenciaron que intervenía en el desarrollo normal del reality.
En la gala, el programa comunicó que no toleraría esa infracción y anunció la expulsión inmediata de Lola. La producción también sancionó a Manuel por aceptar y celebrar las indicaciones sin detenerlas; como consecuencia, quedó nominado directamente junto a Andrea del Boca, Yipio y Brian Sarmiento.
Lola no recibió una segunda oportunidad: fue retirada de la casa en el momento, lo que la producción describió como una medida necesaria frente a la gravedad de la falta.

