Una inversión de 34 millones de dólares del Bezos Earth Fund, impulsada por Jeff Bezos, pretende transformar la fabricación de ropa mediante el desarrollo de fibras producidas en laboratorio y materiales biodegradables que puedan sustituir al algodón y al poliéster.
La iniciativa busca reducir el impacto ambiental de una de las industrias más contaminantes a nivel global.
Por qué el uso de algodón y poliéster es un problema ambiental
El algodón y el poliéster son materiales muy usados en la confección, pero con un coste ecológico significativo. El algodón, aunque natural, exige grandes cantidades de agua y superficie agrícola, mientras que el poliéster y la viscosa provienen de combustibles fósiles, según la Agencia Europea de Medio Ambiente.
Ambos materiales predominan tanto en la moda rápida como en segmentos de mayor precio debido a su bajo coste y resistencia.
No obstante, estos tejidos no son biodegradables: el poliéster libera microplásticos y puede introducir compuestos químicos persistentes en los ecosistemas acuáticos.
La producción de tejidos representa alrededor del 80% del impacto ambiental de la industria de la moda, incluyendo emisiones, consumo de agua y contaminación por microplásticos, lo que preocupa por sus efectos en la salud humana y en los ecosistemas acuáticos.
Cuál es el proyecto de Bezos para mitigar esos problemas
El Bezos Earth Fund destina recursos a investigación científica y tecnológica en universidades y organizaciones de Estados Unidos para desarrollar fibras biodegradables, materiales biofabricados y variedades de algodón más sostenibles.
Por ejemplo, Columbia University recibirá 11,5 millones de dólares para crear una fibra biodegradable producida por microorganismos alimentados con residuos agrícolas.
La University of California, Berkeley obtendrá 10 millones para investigar fibras de alto rendimiento inspiradas en la seda de araña, fabricadas mediante bioingeniería sin depender de gusanos, arañas ni plásticos.
La Clemson University trabajará en nuevas variedades de algodón editadas genéticamente, con color integrado y mayor resistencia, lo que reduciría la necesidad de tintes y tratamientos químicos. Además, parte de la inversión se destinará a conservar bancos de semillas de algodón no modificado genéticamente para preservar la resiliencia futura del cultivo.
Cómo se espera lograr el cambio en la industria de la moda
La adopción masiva de materiales alternativos enfrenta varios desafíos. Las fibras sostenibles suelen ser más caras y muchas startups del sector tienen dificultades para escalar la producción o mantener su viabilidad financiera.
Aun con alternativas técnicamente viables, marcas y consumidores a menudo optan por materiales tradicionales por su precio y disponibilidad. La producción sostenible es todavía reducida, está subfinanciada y carece de la infraestructura industrial necesaria para una transformación a gran escala.
Desde el Bezos Earth Fund señalan que no basta con cambios en el comportamiento del consumidor: se requiere un avance significativo en materiales y procesos productivos.
Lauren Sánchez Bezos, vicepresidenta del fondo, destaca que la ciencia y la creatividad están redefiniendo el futuro de la moda y que la biofabricación de materiales podría disminuir de forma notable el impacto climático y la contaminación.
El fondo considera que algunos de estos nuevos materiales podrían llegar al mercado en un plazo de tres a cinco años, aunque advierte que cambiar una cadena de suministro global basada en materiales sintéticos de bajo coste exigirá innovación, persistencia frente a la inercia industrial y cambios en los hábitos de consumo.

