El viceprimer ministro y canciller de Pakistán, Mohammad Ishaq Dar, respaldó ante el Consejo de Seguridad de la ONU un plan de cinco puntos elaborado junto con China para fomentar la paz y la estabilidad en Oriente Medio, y explicó el papel de mediación que atribuye a Pakistán entre Estados Unidos e Irán. La presentación se realizó durante la presidencia rotativa china del órgano, con la participación de delegaciones de países relevantes de la región.
“El mundo entero está pendiente. Debe salir bien por el bien de la paz y la seguridad regionales y mundiales”, afirmó Dar.
Dar señaló que el 31 de marzo, tras el inicio de una ofensiva atribuida a Estados Unidos e Israel contra Irán, presentó en Pekín una hoja de ruta conjunta con China para reactivar las conversaciones y restablecer el tráfico en el estrecho de Ormuz, vía clave para el comercio energético mundial. Según su relato, Islamabad actuó como intermediario trasladando propuestas entre Washington y Teherán con el objetivo de evitar una escalada. “Pakistán mostró siempre preferencia por la moderación, la distensión y el retorno a la diplomacia”, indicó el canciller.
El propósito inmediato del plan fue abrir un canal político que permitiera recomponer la navegación en Ormuz y encauzar un proceso negociador por etapas. Dar agradeció el apoyo de Arabia Saudita, Egipto, Turquía y Qatar a la estrategia de mediación y advirtió que un conflicto prolongado dañaría la paz regional, el suministro energético y la estabilidad internacional.
“Otro conflicto prolongado no beneficiaría a nadie, pondría en peligro la paz regional, perturbaría los flujos energéticos mundiales, agravaría el sufrimiento humanitario y pondría a prueba un orden internacional ya de por sí frágil”, subrayó.
El representante chino en el Consejo de Seguridad también insistió en la necesidad de evitar una escalada y avanzar hacia una solución negociada. En paralelo, la Casa Blanca estudió la posibilidad de descongelar fondos iraníes bloqueados, condicionando esa medida a avances verificables en materia de seguridad y control nuclear.
En ese contexto, el ejército estadounidense realizó ataques de autodefensa contra objetivos militares en el sur de Irán tras detectar acciones atribuidas al régimen iraní. Dos lanchas rápidas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria intentaron colocar minas en el estrecho de Ormuz y fueron hundidas por fuerzas estadounidenses.
El régimen iraní lanzó drones de ataque cerca de buques de guerra estadounidenses en el Golfo de Omán y el Mar Arábigo, mientras la Marina de Estados Unidos mantenía posiciones de bloqueo frente a embarcaciones iraníes. En el informe se destacó a Ormuz como el punto de mayor presión estratégica, ya que antes del conflicto por allí transitaba cerca de una quinta parte del suministro global de petróleo y gas.
En paralelo, el líder religioso iraní Mojtaba Khamenei propuso suspender temporalmente el enriquecimiento de uranio y permitir inspecciones de la ONU, aunque rechazó transferir el uranio a terceros países.
“Lo que es seguro a este respecto es que el tiempo no va a retroceder, y que las naciones y los territorios de la región ya no servirán de escudo para las bases estadounidenses”, dijo Khamenei en un video publicado en su cuenta de X.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, exigió que las negociaciones se centren en la renuncia a armas nucleares, límites estrictos al enriquecimiento y la entrega del material almacenado, mientras Irán reclama el levantamiento inmediato de sanciones y la descongelación de activos en el exterior.
También señaló que un acuerdo con Teherán podría tardar varios días en cerrarse. “Hubo algunas conversaciones hoy en Qatar, así que veremos si podemos avanzar. Creo que hay muchas idas y vueltas sobre el lenguaje específico del documento inicial, así que llevará unos días”, afirmó.
Las discrepancias sobre el futuro del programa nuclear iraní y la petición estadounidense de cancelar el desarrollo de misiles balísticos impidieron el cierre de un acuerdo definitivo. Khamenei advirtió a los mediadores de Pakistán, Qatar y Arabia Saudita que Irán no entregaría su uranio y que sólo aceptaría retrasar su programa por un tiempo limitado.
Asimismo, amenazó con posibles acciones de la Guardia Revolucionaria contra bases estadounidenses en la región si el acuerdo no incorporaba sus condiciones. La negociación se centró en un entendimiento diplomático sobre Ormuz, con un plazo de 70 días para definir un acuerdo global.
La comunidad internacional siguió las gestiones de mediación de Pakistán y China a la espera de una salida negociada que restablezca la navegación, reduzca el riesgo de escalada y contribuya a estabilizar Oriente Medio.
(Con información de EFE)

