El domingo, mientras estaba en la casa de su madre y viendo las redes sociales durante el entretiempo del partido Belgrano-River, Ariel reconoció en una publicación la imagen de Agostina y se enteró de que estaba desaparecida.
Ariel, el remisero que la trasladó la noche en que desapareció, relató cómo confirmó que la joven que había subido a su auto era la misma de la foto que circulaba en redes.
Contó que la adolescente se acercó sola a la parada de remises, donde varios vehículos esperaban pasajeros. Estimó que fue alrededor de las 22:35 cuando ella se dirigió a su auto y le pidió un viaje.
El destino que indicó la menor, la intersección de Fragueiro y Juan del Campillo, llamó la atención del chofer porque es una zona conocida por hoteles alojamiento, por lo que durante el trayecto le preguntó su edad y otros datos personales.
Agostina le dijo que tenía 14 años, que vivía enfrente y mencionó el nombre de su madre y de su abuelo para dejar claro que formaba parte de una familia conocida en el barrio.
También explicó que se dirigía a encontrarse con el novio de su madre para preparar una sorpresa; eso hizo que el conductor se sintiera más tranquilo, suponiendo que podría tratarse de un festejo u ocasión similar.
Según Ariel, la joven mostró una actitud tranquila durante todo el viaje: conversaron el trayecto y en ningún momento la vio usar el celular ni hacer llamadas.
Al llegar al destino, un hombre con capucha y parte del rostro cubierto se acercó al auto y se colocó de costado, lo que le dio al chofer la impresión de que intentaba ocultar su rostro. Ese hombre fue identificado luego como Claudio Barrelier, quien pagó el viaje con 9.500 pesos y un dólar.
La chica se bajó del vehículo y saludó al hombre; Ariel percibió que se conocían y los vio cruzar la vereda y alejarse caminando juntos.
Fue al día siguiente, al ver la foto de Agostina difundida en redes, cuando Ariel comprendió la gravedad de la situación.
Primero intentó comunicarse con una vecina y luego habló con la madre de la adolescente, quien le dijo, con la voz entre lágrimas, que desde la noche del sábado no sabían nada de su hija. Ariel le confirmó que él la había llevado a Fragueiro y Juan del Campillo.
Al describir al hombre que pagó el viaje, la madre reconoció de inmediato de quién se trataba. Con esa información, la policía identificó y detuvo a Barrelier. Desde entonces, Ariel quedó a disposición de la familia y de la Justicia para colaborar con la investigación sobre el paradero de la joven.

