Eduardo Costantini, a los 79 años, mantiene una relación sólida con su esposa Elina Fernández gracias, según ella, a un ritual cotidiano y sencillo: brindan todas las noches desde que son novios. La pareja, que enfrenta comentarios por la diferencia de edad, se consolidó a lo largo del tiempo, estuvo junta durante el confinamiento por la pandemia, celebra seis años de casados y es madre de Kahlo Milagro.
Elina contó que durante el inicio de la relación Costantini le dijo que lo que vivían “era un milagro”, frase que la sorprendió y la hizo desconfiar al principio. Él, en cambio, explicó que siempre tuvo la sensación de que ambos se buscarían y se encontrarían, y esa visión fue clave para ella.
Lejos de atribuir su vínculo a viajes o regalos, Elina destacó que lo que mantiene la conexión son esos pequeños hábitos privados que comparten. Según su relato, el tiempo juntos durante la cuarentena reafirmó la relación en lugar de debilitarla, en contraste con otras parejas cercanas que se distanciaron en ese periodo.
En resumen, la pareja atribuye su estabilidad al cuidado de la intimidad diaria y a gestos constantes —como el brindis nocturno— que contribuyen a mantener la relación viva y cercana.

