El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que están negociando un acuerdo importante con las autoridades iraníes para poner fin a la guerra en Medio Oriente y advirtió que, de no alcanzarse, recurrirían a una solución militar.
En una entrevista con su nuera Lara Trump en Fox News, Trump dijo que la vía militar sería la manera más rápida de terminar el conflicto, aunque reconoció que alcanzar un acuerdo sería preferible desde el punto de vista humano porque “salva muchas vidas”.
El mandatario indicó que sus negociadores están “muy cerca” de cerrar “un muy buen trato”, pero añadió que si fracasan las conversaciones debería iniciarse una nueva operación con el Departamento de Guerra. También sostuvo que ya han derrotado al Ejército iraní y citó ejemplos previos de operaciones exitosas.
Trump afirmó que, si no se hubieran atacado con bombarderos B-2 hace nueve meses, Irán tendría ahora un arma nuclear y la región sería muy distinta, poniendo en duda la supervivencia de Israel y del propio Medio Oriente en tal escenario.
Sobre una de las demandas de Estados Unidos, dijo que preferiría lograr un acuerdo porque permitiría “abrir el estrecho de Ormuz inmediatamente después de firmar” y aseguró que las conversaciones han avanzado en la cuestión de la desnuclearización: “La única garantía que tengo que tener es que no habrá armas nucleares. Han aceptado eso”, afirmó.
Relató además que, en el diálogo mediado por representantes paquistaníes, Irán pasó de decir que no desarrollaría un arma nuclear a comprometerse a no desarrollar ni comprar un arma militar, lo que, según él, representa una diferencia importante.
Trump señaló que su administración está obteniendo progresos “poco a poco”: describió a los negociadores como muy duros, dijo que no tiene prisa porque apresurarse impediría un buen acuerdo y advirtió que, si no se alcanza un trato, lo resolverán por otros medios.
Sobre la situación interna de Irán, el presidente afirmó que el país está “en una situación muy mala”, que carece de un ejército efectivo y que su principal recurso es, en su opinión, la difusión de informaciones falsas.
Las declaraciones se inscriben en los esfuerzos de la Administración por prolongar el alto el fuego en la región. Washington condiciona la continuidad de la suspensión de hostilidades a que Irán reabra el estrecho de Ormuz, se comprometa a no desarrollar nunca una bomba nuclear y permita la retirada de uranio enriquecido por parte de Estados Unidos.
Por su parte, las autoridades iraníes aseguraron el sábado que mantienen el control total del estrecho de Ormuz, que exigen autorización previa para todos los buques que lo crucen y que rechazan cualquier intervención militar extranjera, amenazando con atacar ante cualquier injerencia.
De acuerdo con el Cuartel General Central Jatam al-Anbiya de las Fuerzas Armadas iraníes, la gestión del estrecho “se ejerce con plena autoridad” y cualquier intento de intervención extranjera será considerado un blanco legítimo para sus fuerzas.
Teherán exige que todas las embarcaciones, incluidas las comerciales y los petroleros, sigan rutas designadas y soliciten autorización expresa a la Armada de la Guardia Revolucionaria; según el comunicado oficial, el incumplimiento supone un “grave riesgo” para la seguridad de la navegación.

