El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el ministro de Trabajo, Walter Correa, presidieron la clausura del primer Congreso Bonaerense de Trabajo, un encuentro destinado a debatir el futuro del empleo desde una perspectiva federal.
Kicillof afirmó que, según su diagnóstico, las políticas económicas del Gobierno nacional habrían provocado el cierre de 24.000 empresas y la pérdida de 500.000 puestos de trabajo. Señaló que solo los sectores primario y financiero muestran crecimiento, pero que estos no generan empleo suficiente, mientras la industria, el comercio y la construcción se contraen.
Agregó que la destrucción del trabajo formal y de los ingresos no serían efectos colaterales ni errores de cálculo, sino elementos centrales del modelo económico que, según él, impulsa Javier Milei.
Por ello advirtió que Argentina enfrenta el llamado “Riesgo Milei”, al considerar que el verdadero peligro sería una profundización del deterioro económico si el presidente ejecuta su plan con mayor rapidez y alcance. Además señaló que, en contraste con tendencias internacionales, el gobierno estaría favoreciendo la venta de la industria nacional y de recursos estratégicos a compañías extranjeras, en detrimento del país.
El congreso, organizado en forma conjunta por el Ministerio de Trabajo provincial y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), funcionó como un espacio de diálogo que reunió a representantes sindicales, empresariales, del sector público y del ámbito académico.


