5 de junio de 2026
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La parte del cuerpo que nunca duerme

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Dormir profundamente no es lo mismo que apagar el cuerpo: el cerebro permanece activo y coordina procesos esenciales para la recuperación y el funcionamiento al despertar. En la fase N3 (sueño de ondas lentas o sueño profundo), la actividad cerebral cambia y predomina un patrón de ondas delta; es más difícil despertarse y hay una reducción de la frecuencia cardíaca y respiratoria, mientras el organismo entra en un estado de recuperación más estable.

Durante el sueño, el sistema nervioso autónomo regula funciones involuntarias y el sistema parasimpático toma mayor control en el sueño no REM, provocando la disminución de la presión arterial y del pulso. Además, el descanso influye en casi todos los tejidos y sistemas: corazón, pulmones, metabolismo, sistema inmunitario y estado de ánimo se ven afectados por la calidad del sueño.

Principales funciones que realiza el cerebro mientras dormimos:
– Regula la respiración de forma automática.
– Controla la frecuencia cardíaca.
– Favorece la caída de la presión arterial durante el sueño no REM.
– Coordina los cambios en la temperatura corporal.
– Mantiene la actividad eléctrica característica de cada etapa del sueño.
– Interviene en procesos relacionados con la memoria y la recuperación física.
– Permite la alternancia y el paso por los ciclos de sueño profundo y sueño REM.

En resumen, dormir es un cambio de modo en el que el cerebro organiza y mantiene funciones vitales, facilita la recuperación y contribuye al equilibrio físico y mental. Por eso, una buena noche de sueño repercute en la salud general, la energía y el bienestar.

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