7 de junio de 2026
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Armenia vota en elección que podría acercarla a Europa

La campaña electoral en Armenia llega en un clima de elevada tensión, con el país enfrentando una decisión estratégica: continuar el acercamiento a Occidente promovido por el primer ministro Nikol Pashinyan o retornar a una mayor dependencia de Rusia.

En los últimos años, Armenia atravesó varias crisis, entre ellas la pérdida en 2023 de la región de Karabaj, que terminó bajo control azerbaiyano y provocó el desplazamiento masivo de población armenia. Ese hecho alteró profundamente la política exterior de Ereván.

Los comicios se interpretan como un plebiscito sobre la política exterior y la promesa de Pashinyan de evitar nuevos conflictos. El primer ministro sostiene que solo una mayoría clara para su formación garantizaría paz con Azerbaiyán, mientras que sus detractores lo acusan de alarmismo y de poner en riesgo la soberanía nacional.

El debate principal enfrenta la búsqueda de mayor integración con la Unión Europea al temor a posibles represalias de Rusia, que ha sido el aliado tradicional y el principal socio económico de Armenia. Moscú ha advertido sobre las consecuencias de un giro hacia Occidente y ha aplicado restricciones comerciales; al mismo tiempo, hay denuncias de injerencia y campañas de desinformación en línea.

La decisión que debe tomar el electorado es si priorizar la estabilidad manteniendo lazos estrechos con Rusia o apostar por un giro hacia Occidente, aceptando las tensiones que eso podría generar. Las elecciones parlamentarias serán determinantes para la orientación estratégica del país en un momento de elevada vulnerabilidad regional.

La relación entre Armenia y Rusia atraviesa un periodo de notable fragilidad. Aunque mantienen una alianza formal, existen signos claros de distanciamiento. En mayo, Vladimir Putin hizo referencia al caso ucraniano para subrayar sus advertencias sobre las consecuencias de una mayor integración europea.

Actores internacionales también han manifestado posiciones públicas: el expresidente estadounidense Donald Trump declaró su “apoyo total para la reelección” de Pashinyan, mientras que el presidente francés Emmanuel Macron mostró simpatía durante una visita en mayo, en la que compartió un acto público con el primer ministro.

En las semanas previas a la votación, Rusia respondió con prohibiciones a la importación de ciertos productos armenios y, según las autoridades armenias, con financiación de campañas propagandísticas hostiles; el gobierno local ha denunciado la actuación de lo que llamó “enemigos de la libertad”.

Pashinyan, líder del partido Contrato Civil, plantea la elección como una disyuntiva entre asegurar una paz duradera o arriesgarse a un nuevo conflicto, advirtiendo sobre la posibilidad de una “guerra catastrófica” con Azerbaiyán si no obtiene una mayoría sólida. Sus adversarios tachan esa postura de exagerada y de estrategia política.

En el otro extremo, Samvel Karapetyan, empresario y candidato por el partido Armenia Fuerte, advierte contra un avance precipitado hacia Occidente y afirma que Rusia seguirá siendo un socio estratégico y económico clave. Karapetyan se encuentra bajo arresto domiciliario acusado de planear un golpe de Estado; él niega las acusaciones y las atribuye a motivos políticos.

El balance democrático del mandato de Pashinyan también es motivo de debate. Ocho años después de la revolución que lo llevó al poder, enfrenta críticas por supuestos retrocesos democráticos, mientras muchos ciudadanos asocian a la oposición con la influencia rusa y con antiguos oligarcas.

En las calles de Ereván la sociedad muestra una fuerte polarización. Algunos ciudadanos responsabilizan a Pashinyan por la pérdida de Karabaj y piden su salida, mientras otros apoyan su proyecto y defienden la independencia del país frente a la injerencia extranjera.

Existe incertidumbre sobre si Contrato Civil alcanzará la mayoría de dos tercios necesaria para aprobar reformas constitucionales que Azerbaiyán exige como paso previo a un tratado de paz definitivo. El resultado electoral definirá no solo la política interna de Armenia, sino también su posición en un escenario regional complejo, marcado por la rivalidad entre grandes poderes y las secuelas del conflicto de Karabaj.

(Con información de AFP)

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