El ambiente musical permanece conmocionado por la muerte del Indio Solari, ocurrida este viernes a los 77 años. Su fallecimiento provocó un fuerte impacto en seguidores y colegas, y desató una sucesión de homenajes espontáneos de artistas de distintas generaciones y estilos. Durante el fin de semana, su recuerdo se hizo presente en numerosos escenarios del país, donde músicos locales y colegas se sumaron a las expresiones de despedida.
Uno de los tributos más sentidos tuvo lugar en San Juan, cuando Ricardo Mollo se presentó con Divididos en el Estadio Cerrado Aldo Cantoni. El espectáculo, previsto como una celebración, se convirtió en una ocasión para rendir homenaje a la figura del Indio. Mollo, visiblemente emocionado, interrumpió su repertorio para dirigirse al público: “1984 o 1985…”, dijo, y agregó: “Por ahí. La memoria a veces no llega, pero los sonidos sí”.
Tras esas palabras, Mollo afirmó que se trataba de “un canto a dos queridos elevados” y comenzó a entonar las primeras estrofas de “Mejor no hablar de ciertas cosas”, tema de Sumo compuesto por Luca Prodan junto al Indio. La interpretación adquirió un tono particular, funcionando como homenaje y como vínculo generacional entre artistas y público.
En Buenos Aires, Bersuit Vergarabat también recordó a Solari en el Teatro Don Bosco de San Isidro. En un momento del concierto, Cóndor Sbarbati tomó el micrófono y, acompañado por la banda, interpretó “Encuentro con un ángel amateur”, una de las piezas más emblemáticas de Solari y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. La canción, con su letra cargada de simbolismo, conmovió a la audiencia: “Yo ya no puedo cumplir hazañas que prometí, solo seguir cantando”, entonaron, y el público respondió con silencio y posterior ovación.
“Encuentro con un ángel amateur”, escrita por el propio Indio y estrenada con Los Fundamentalistas en un concierto virtual desde Villa Epecuén en abril de 2021, es vista por muchos como un testamento artístico. En uno de sus pasajes más recordados el Indio canta: “Un ángel sonso amateur me condenó al Paraíso. Solo me falta saber la fecha y el lugar”. Esa estrofa, en el contexto actual, se interpreta como una metáfora sobre la aceptación del final y la preparación ante la muerte.
Los homenajes continuaron en televisión: en el ciclo Pasión de Sábado (América), Rodrigo Tapari rindió homenaje desde la cumbia con una versión adaptada de “Jijiji”, himno de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. La puesta incluyó luces de neón y la proyección en blanco y negro de una imagen del Indio, generando una mezcla de energía y emotividad que mostró la transversalidad de su obra.
La multiplicidad de homenajes públicos y espontáneos en todo el país refleja la magnitud del legado de Solari: no solo como compositor y cantante, sino como símbolo de una época y de una forma de entender la música. Artistas de diversos estilos y generaciones encontraron en estos días la oportunidad de despedirse y, al mismo tiempo, de celebrar una historia que sigue viva en cada versión, en cada tributo y en el vínculo entre el público y sus canciones.


