Las principales aerolíneas del mundo expresaron su preocupación por dos factores que afectan la operación del sector: los retrasos en la entrega de nuevas aeronaves por parte de los fabricantes y el aumento sostenido del costo del combustible.
Ese tema fue uno de los ejes centrales en encuentros recientes entre directivos de compañías aéreas y representantes de la industria aeronáutica. La falta de aviones nuevos obliga a muchas empresas a prolongar la vida útil de sus flotas actuales y limita la apertura de nuevas rutas o el incremento de frecuencias.
En ese contexto, Aerolíneas Argentinas avanza en negociaciones para incorporar aeronaves que refuercen tanto los vuelos domésticos como las operaciones internacionales. Las gestiones incluyen contactos con empresas arrendadoras y con los fabricantes Boeing y Airbus para sumar unidades más modernas.
Según trascendió, la compañía estudia la incorporación de Boeing 737 MAX 10 para fortalecer el segmento doméstico y regional, y evalúa sumar Airbus A330-NEO para renovar progresivamente su flota de largo alcance.
A la problemática de las entregas se suma el incremento en el precio del combustible aeronáutico, uno de los principales componentes de los costos operativos. Este escenario genera preocupación en la industria debido a su impacto en la rentabilidad y en la planificación de las operaciones futuras.
Pese a las dificultades, las aerolíneas mantienen expectativas de crecimiento sostenido de la demanda de pasajeros, especialmente en mercados turísticos y de negocios que muestran señales de recuperación y expansión.
Los ejecutivos del sector coinciden en que la normalización de las cadenas de producción de los fabricantes y una mayor estabilidad en los costos energéticos serán clave para asegurar el desarrollo de la actividad en los próximos años.



