Tras el multitudinario funeral de Indio Solari en Villa Domínico, se abre la cuestión sobre la sucesión de su patrimonio y el futuro de su obra y su marca.
No se trata solo de dinero: está en juego la gestión de un símbolo cultural que mobiliiza afectos e ideas de millones de argentinos. La forma en que se organice legal y comercialmente ese legado puede ser ordenada o, por el contrario, fuente de disputas.
En teoría, el trámite sucesorio debería iniciarse en el fuero civil de Morón —distrito donde el cantante tenía su domicilio y donde falleció— cuando los herederos presenten la partida de defunción. A partir de allí, ante el juez se deberán declarar y acreditar bienes, derechos de autor, marcas e imagen. Al cierre de esta nota no constaba expediente abierto sobre la sucesión en los registros de la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires.
Según el derecho civil argentino, el hijo es el heredero forzoso principal y el cónyuge ocupa un lugar subsecuente. Por eso la atención se centra en Bruno Solari, hijo del cantante, de 25 años. Ese sería el escenario más sencillo si existiera un testamento válido.
Si no hay testamento —o si el testamento no cubre la totalidad del patrimonio o es impugnado—, se tramitará una sucesión abintestato en la que el juez deberá identificar a los herederos legales. La existencia conocida de Bruno Solari y de Virginia Inés Mones Ruiz, pareja del músico, facilita esa determinación.
Que haya conflictos dependerá en buena medida del grado de tensión que hubiese en la vida privada y empresarial del fallecido. Un antecedente caótico en sucesiones argentinas es el del conde Federico Zichy Thyssen, cuya muerte en 2014 abrió una disputa judicial entre herederos y la viuda que se prolongó por años. En comparación, la vida patrimonial de Solari fue relativamente más ordenada.
No es posible reducir el legado del Indio a una cifra. Además de inmuebles como su casa en Parque Leloir están los derechos sobre sus libros y su música —que conservó en su mayoría por no cederlos a sellos— y las posibilidades de futuros lanzamientos en streaming, reimpresiones, merchandising oficial y otros proyectos vinculados a su nombre.
Uno de los activos más relevantes es el repertorio de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Quien herede la titularidad de la obra de Solari tendrá que coordinar con los demás miembros del grupo sobre el uso de ese catálogo.
A pesar de tensiones personales que marcaron la separación del grupo, los miembros mantuvieron acuerdos comerciales. En 1992 Solari, el guitarrista Skay Beilinson y la histórica manager Carmen “La Negra Poli” Castro constituyeron la sociedad Erks SA para administrar el catálogo y los derechos del grupo. Solari fue presidente y Beilinson vicepresidente; Poli integró la dirección.
Erks sigue vigente y en 2022 trasladó su sede fiscal desde Morón al microcentro porteño. Registros del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) muestran que el nombre del grupo está controlado por Erks SA, con un trámite de marca que deberá renovarse en 2030. La sociedad, integrada por los compositores mayoritarios, es clave para administrar reediciones y otros usos del catálogo.
Según el INPI, la marca “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota” está distribuida en partes iguales entre Solari, Beilinson y la manager. La marca “Indio Solari” figura registrada a nombre de Solari en un 100% desde 2005. De forma similar, “Indio y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado” constaba como propiedad exclusiva de Solari en los registros.
En cambio, la denominación “Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado” existe como entidad separada registrada en mayo de 2021 por los músicos Gaspar Benegas y Pablo Sbaraglia junto al manager Matías Mera; ese grupo realiza presentaciones federales e interpreta repertorio solista y de los Redondos sin usar el nombre “Indio”.
La organización y registro de marcas que llevó adelante Solari durante su vida facilitan una transición ordenada. En el extremo opuesto está el caso de Diego Maradona, que había cedido el control de su nombre e insignias a través de la empresa Sattvica SA a su abogado Matías Morla; esa operación está hoy bajo investigación judicial por presunta defraudación.
Las demandas contra el Indio
La muerte extingue la acción penal contra una persona, pero no las responsabilidades civiles. Cualquier condena por daños y perjuicios puede recaer sobre la sucesión.
En la última década Solari enfrentó al menos cinco demandas civiles en tribunales porteños, según registros judiciales. Entre los demandantes figuran personas vinculadas a la historia de los Redonditos y damnificados del recital en Olavarría de 2017, un show que terminó con dos seguidores fallecidos.
Uno de los casos corresponde a un vecino de Castelar que aseguró haber sido aplastado durante una avalancha en ese recital y sufrió una doble fractura de mandíbula que requirió intervención quirúrgica con placas y tornillos de titanio. En la demanda también aparecen como demandados la productora En Vivo SA y la aseguradora del evento.
La demanda por daños y perjuicios se inició en abril de 2019 en el Juzgado Civil N°14 y sigue en trámite. La acción involucró además a Federación Patronal Seguros SA y a la Municipalidad de Olavarría; recientemente se realizó una mediación tras un requerimiento del abogado de Solari para que se cite a representantes municipales.
En su presentación original, el actor afirmó haber estado a treinta metros del escenario y atribuyó su lesión a la supuesta sobreventa de entradas y a la falta de medidas de seguridad, imputando al cantante conocimiento y desidia sobre el exceso de público. Solicitó una indemnización de $9,3 millones —casi 205.000 dólares según el tipo de cambio paralelo de entonces. En octubre de 2021 hubo una mediación y luego Solari presentó contestación de la demanda con nueva defensa y documentación contractual.
La defensa negó muchos de los hechos alegados y cuestionó pruebas; propuso testigos del entorno del músico. Un peritaje aportado en la causa constató una imagen compatible con secuela de fractura en la rama vertical del maxilar derecho y la presencia de elementos de osteosíntesis (placas y tornillos).
Otras demandas civiles siguen curso. En un expediente radicado en el Juzgado Civil N°53, Solari y La Negra Poli comparten abogado, que presentó un escrito de alegato en abril, casi diez años después del inicio de esa causa.
La situación Cerati
La sucesión de Gustavo Cerati es un caso paradigmático de tramitación sin testamento. Se tramita en el Juzgado Civil N°47 de la Ciudad de Buenos Aires desde octubre de 2014. Tras presentarse el certificado de defunción, el juzgado publicó edictos citando a herederos y acreedores para que hagan valer sus derechos.
Cerati registraba su nombre a su favor en un 100% y era titular de un tercio de la marca Soda Stereo. El 22 de octubre de 2014 su hermana María Laura Cerati aceptó la administración provisoria del proceso; ella mantenía vínculos comerciales con el músico desde años antes, entre otros mediante la SRL Unísono, constituida en 1999 para actividades vinculadas a la música.
Los hijos de Cerati, Lisa y Benito, fueron declarados herederos y solicitaron la inscripción del 70% de Unísono que pertenecía a su padre, permitiendo que la sociedad continuara operando (por ejemplo, presentando balances en la sucesión en 2022). Como herederos, enfrentaron reclamaciones, entre ellas pedidos de honorarios de abogados que intervinieron en los trámites relativos a la incapacidad del músico.


