8 de junio de 2026
Buenos Aires, 13 C

Más de 400.000 despiden a Indio Solari en Avellaneda

En una jornada histórica, bajo lluvia persistente, miles se reunieron en el sur del Conurbano para despedir al Indio Solari: una concentración transgeneracional que transformó el duelo en un rito colectivo.

La última misa pública de Carlos “El Indio” Solari tuvo lugar en el Polideportivo Municipal José María Gatica, en Villa Domínico. Según estimaciones oficiales, más de 400.000 personas se acercaron a lo largo de 18 horas consecutivas para participar del velatorio y rendir homenaje a una figura central del rock y la contracultura argentina.

El velatorio abierto comenzó el domingo al mediodía y finalizó formalmente el lunes a las 4:00 de la madrugada, cuando el predio cerró para permitir una ceremonia familiar íntima. Durante ese tiempo, una multitud sostenida desafió el frío y la lluvia con la determinación de acompañar el momento.

Una multitud que llegó a extenderse 8 kilómetros

Los registros del operativo de seguridad y asistencia permiten dimensionar la magnitud del acontecimiento: en los momentos de mayor afluencia, la fila para ingresar al polideportivo alcanzó una extensión aproximada de 8 kilómetros, recorriendo distintas avenidas del sur del Gran Buenos Aires.

Con un ritmo de ingreso estimado en 15.000 personas por hora, el operativo incluyó postas sanitarias y el despliegue de más de 1.500 efectivos. La mayoría no tuvo que intervenir, ya que predominó un comportamiento ordenado y colaborativo entre los asistentes.

Contrariamente a estigmas mediáticos previos sobre los seguidores ricoteros, la despedida transcurrió sin incidentes graves. Entre los presentes se vieron bombos, banderas colgadas en árboles, abrazos y canciones compartidas que resonaron desde equipos de sonido y teléfonos móviles.

Desde Parque Leloir hasta Villa Domínico

La elección del Conurbano Sur como escenario del velatorio tiene relevancia cultural y política. Aunque Solari vivió sus últimos años en Parque Leloir, en el oeste, fue en el territorio del sur del Gran Buenos Aires donde su lírica y su imagen encontraron una fuerte identificación popular durante décadas.

En la fila se mezclaron generaciones: colectivos escolares que llegaron desde el interior, seguidores que asistieron a conciertos históricos en los años 80 y jóvenes que nunca vieron a Patricio Rey en vivo pero adoptaron sus canciones como marca de identidad y pertenencia.

«El Indio es el Conurbano», dijo un joven de 20 años, empapado por la lluvia y con una remera de Oktubre, mientras esperaba su turno. «No venimos a llorar un muerto, venimos a agradecer que nos dio una identidad», explicó.

Un legado que perdura

La muerte de Carlos Alberto Solari marca el cierre de una etapa clave del rock en castellano, pero la movilización registrada durante el fin de semana indica que su influencia sigue viva en la comunidad de seguidores.

A primeras horas del lunes, el polideportivo quedó vacío, se comenzaron a retirar las vallas y el tránsito en Avellaneda empezó a normalizarse. No obstante, la sensación que quedó en las calles mojadas del sur del Gran Buenos Aires fue la de que la herencia del Indio pasó de los discos y los escenarios a permanecer, de manera colectiva, en la memoria y las prácticas de la gente.

Artículo anterior

San Isidro redujo más del 35% los reclamos por alumbrado público este año

Artículo siguiente

Halo: Campaign Evolved confirma fecha de lanzamiento y nuevas misiones

Continuar leyendo

Últimas noticias

Comienza el Mundial en: