Entre los galardonados en la tercera edición de los Premios Ana Frank estuvieron los jueces que llevaron adelante el juicio a la dictadura militar, el expresidente español Felipe González y la artista Moria Casán.
La ceremonia, organizada por el Centro Ana Frank Argentina para América Latina, se realizó el lunes 8 de junio —en el marco del Día de los Adolescentes y Jóvenes por la Inclusión Social y la Convivencia contra toda forma de Violencia y Discriminación— en el Teatro Presidente Alvear de la Ciudad de Buenos Aires.
Los premios reconocen a personas y organizaciones comprometidas con la democracia, la memoria, los derechos humanos, la convivencia en la diversidad y la promoción de una cultura de paz.
Uno de los momentos centrales fue la entrega del Premio Ana Frank al Tribunal que juzgó a las Juntas Militares, en el contexto del 50° aniversario del golpe de Estado de 1976. La distinción premió el compromiso de esos magistrados con la búsqueda de justicia por los crímenes de lesa humanidad y su contribución a la consolidación democrática del país.
Recibieron el reconocimiento los integrantes del histórico tribunal: León Carlos Arslanián, Ricardo Gil Lavedra, Guillermo Ledesma y Jorge Valerga Aráoz, acompañados por representantes de las familias de Jorge Torlasco y Andrés D’Alessio.
Al aceptar el premio, Carlos Arslanián habló en nombre de sus colegas y expresó que la distinción los conmovía, destacando la importancia de sustituir los discursos de odio por discursos de amor y señalando el deber moral de trabajar en esa dirección.
El expresidente del Gobierno de España Felipe González Márquez fue reconocido por su aporte a la consolidación democrática, la integración europea y los procesos internacionales de paz.
Ese premio le fue entregado en mayo en Madrid, en la sede de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), por Héctor Shalom, presidente del Centro Ana Frank Argentina para América Latina, y por Mariano Jabonero, secretario general de la OEI. Durante la entrega se proyectó un fragmento del discurso del exmandatario, en el que dijo: “Me emociona recibir este premio. Agradezco desde el corazón por lo que significa Ana Frank, que enfrentó el sufrimiento del horror pidiendo paz.”
La ceremonia incluyó un homenaje a Luis Alberto Spinetta: su hija Vera Spinetta interpretó “Plegaria para un niño dormido” y recibió un reconocimiento. Vera expresó su deseo de que las canciones de su padre sigan difundidas por todo el mundo.
También se rindió homenaje a Sara Rus, sobreviviente de la Shoá e integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. En ese marco, Gabriel Hochbaum, vicepresidente de la Fundación Ana Frank Argentina, llamó a dejar atrás los discursos de odio que se naturalizan y se vuelven cotidianos.
Otro momento destacado fue el reconocimiento a los movimientos Mujeres por la Paz y Mujeres del Sol, organizaciones que trabajan en la promoción del diálogo, la convivencia y la construcción de puentes entre distintas comunidades.
La distinción valoró el trabajo de mujeres que, desde trayectorias diversas, impulsan iniciativas de encuentro, respeto y cultura de paz, principios vinculados al legado de Ana Frank.
Moria Casán recibió un premio por su defensa de la igualdad de género y los derechos de la comunidad LGBTIQ+. La artista manifestó que no se trataba de “un galardón más”, que le produjo mucha emoción y que representa el reconocimiento a no haber negociado su libertad y autenticidad como artista.
Al abrir la ceremonia, Héctor Shalom recordó que el diario de Ana Frank es un texto de resistencia y esperanza frente al Holocausto, y señaló que estos premios tienen como objetivo fortalecer la democracia y resaltar el valor de la justicia frente a las dictaduras y los autoritarismos.
Shalom añadió que “todas las víctimas nos duelen” —mencionando a las de Israel, Gaza, Irán y El Líbano— y también hizo referencia a la violencia de género. Enfatizó que los jóvenes no son el peligro, sino los que están en peligro.
El resto de los premiados
Claudia Piñeiro, por su aporte a la promoción de la justicia y los derechos de las mujeres. Entregaron el premio María Luisa Storani y Betty Mosner.
Ernesto Tenembaum, por su compromiso con la verdad y la libertad de expresión. Entregó el embajador de Francia, Romain Nadal.
Mariano Jabonero, secretario general de la OEI, por su compromiso con la educación, la ciencia y la cultura; premio entregado en Ámsterdam, en la Anne Frank House, en marzo de 2026.
Daniela Luber, por su labor de acompañamiento a sobrevivientes de la Shoá. Entregaron Pamela Malewicz y Julio Toker.
María Cherñajovsky, por su compromiso con proyectos solidarios y su apoyo al Centro Ana Frank. Entregó Jorge Brito.
Piera Fernández de Piccoli, por su promoción de la participación juvenil y la educación pública. Entregaron jóvenes guías del Centro Ana Frank.
Víctor Heredia, por sus mensajes de paz y la defensa de los derechos humanos a través de la música; recibió el premio a través de Ignacio Hernaiz y lo entregó José Priegue.
Federación Familia Grande Hogar de Cristo, por su trabajo con juventudes en situación de vulnerabilidad y por promover espacios de inclusión. Entregó Roberto Domínguez.
Fabiana Loguzzo, por su labor en la enseñanza del Holocausto y el fortalecimiento de la memoria. Entregó Luis Quevedo.
Natalia Oreiro, por su trayectoria en la promoción de los derechos de las mujeres y los derechos humanos a través del cine.
Andrea Casamento, por su defensa de los derechos de las personas privadas de libertad y de sus familias. Entregó Natasha Steinberg.
Benjamín Ávila, por su compromiso con la memoria histórica y los derechos humanos mediante el cine. Entregó Víctor Santa María.
Leonardo Sbaraglia, por su trayectoria artística comprometida con causas sociales. Entregó Romina Manguel.
Además, se concedió el Premio Joven Ana Frank, que destaca proyectos de impacto social impulsados por jóvenes de América Latina, reafirmando el compromiso del Centro Ana Frank con las nuevas generaciones.


