1 de agosto de 2026
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Gypsy Rose Blanchard: El grito de su madre, recuerdo de la noche del crimen

Gypsy Rose Blanchard relató cómo la noche en que su madre fue asesinada dejó recuerdos vívidos y un impacto duradero en su vida. En una entrevista reciente describió el horror que vivió y cómo ese episodio transformó su percepción del miedo y la relación con su pasado.

Según la publicación en People, Gypsy contó que estuvo encerrada en el baño cuando ocurrió el ataque. Tras avisar a Nicholas Godejohn de que su madre dormía, le entregó un cuchillo y se quedó en el baño siguiendo sus instrucciones. Desde allí escuchó los gritos de Claudine “Dee Dee” Blanchard, el pánico y el intercambio previo al crimen: “¿Quién eres?”, preguntó Dee Dee; “soy la muerte”, respondió Godejohn. Gypsy aseguró que el terror la paralizó y que no pudo intervenir.

En su testimonio explicó que facilitó el ingreso y el arma a Godejohn, pero que presenció los hechos de forma indirecta, sin participar en la acción violenta. Dijo que la noche estuvo marcada por el caos, una sensación de impotencia y el recuerdo persistente del grito de su madre.

Cronología de un caso que sacudió a Estados Unidos

El caso se inscribe en una larga historia de abuso. De acuerdo con reconstrucciones periodísticas, Dee Dee Blanchard hizo creer durante años a médicos, vecinos y organizaciones que su hija padecía múltiples enfermedades, como cáncer y distrofia muscular. Ese patrón de engaño y control, vinculado al síndrome de Munchausen por poderes, permitió a Dee Dee someter a Gypsy a tratamientos innecesarios y aislarla del exterior.

En 2012, Gypsy empezó a contactar con otras personas fuera del entorno familiar y conoció a Nicholas Godejohn por internet. Ambos planearon un encuentro y la posterior fuga de Gypsy. El episodio culminó el 10 de junio de 2015, cuando Godejohn viajó a Springfield, Misuri, y, tras recibir la señal de Gypsy, entró en la casa mientras Dee Dee dormía. Gypsy le entregó el cuchillo y se encerró en el baño, desde donde escuchó el ataque. El cuerpo de Dee Dee fue hallado el 14 de junio de 2015 y la policía localizó a Gypsy y a Godejohn días después en Wisconsin; ambos fueron arrestados y acusados de asesinato.

Consecuencias legales y cicatrices emocionales

El proceso judicial concluyó con la condena de Nicholas Godejohn a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Gypsy Rose Blanchard admitió su papel en la planificación y facilitación del crimen y, en 2016, aceptó un acuerdo con la fiscalía que resultó en una condena de diez años por asesinato en segundo grado.

Gypsy cumplió más de ocho años de cárcel y fue liberada en diciembre de 2023 tras cumplir el 85% de su pena. Durante su reclusión participó en entrevistas y documentales que examinaron la violencia familiar, la manipulación psicológica y el síndrome de Munchausen por poderes. En declaraciones recientes reiteró que el sufrimiento de su madre y el miedo de aquella noche siguen presentes en su memoria.

Su testimonio, incluido en el podcast “We Need to Talk”, volvió a poner el caso en la agenda pública y reavivó el debate sobre cómo identificar y prevenir el abuso por parte de cuidadores. El episodio ha generado análisis sobre la responsabilidad de médicos, docentes y vecinos ante signos de manipulación y sobre los retos de la reinserción social de personas implicadas en delitos de alto perfil, así como sobre las secuelas emocionales para quienes han vivido bajo control y maltrato extremo.

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