2 de agosto de 2026
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Agenda trans enfrenta a feministas históricas y a ONU Mujeres

Más de 70 organizaciones feministas de América Latina y Europa enviaron al secretario general António Guterres una denuncia por la distribución de un informe que atribuyen a Bibiana Aído, directora regional de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe. Según las firmantes, ese documento pretende desacreditar a la Relatora Especial de la ONU sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, la jurista jordano-belga Reem Alsalem, por no respaldar planteamientos relacionados con la autodeterminación de género. La carta dirigida a Guterres está fechada el 21 de julio de 2026. Alsalem ha señalado que se siente “hostigada” por ONU Mujeres por no asumir posturas protrans.

El informe, de carácter confidencial, fue distribuido el 10 de junio. En él se cuestiona el trabajo de la relatora por su defensa del “sexo biológico”, se la califica de “antigénero” por sus posturas sobre la transexualidad y se solicita una supervisión de su labor, lo que, según las denunciantes, podría menoscabar su independencia.

Las firmantes interpretan que el contenido del documento revela una orientación de la dirección de ONU Mujeres hacia la doctrina de la autodeterminación de género, paradigma que ha generado debates en torno a leyes de “Identidad de Género” en países como Argentina y España. En España, Bibiana Aído ocupó el cargo de ministra de Igualdad durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, antes de asumir su puesto en la entidad regional.

Alsalem mantiene posiciones divergentes respecto al enfoque propuesto por ONU Mujeres y criticado por varias organizaciones feministas. Estas denuncias apuntan a que, en distintos ámbitos institucionales, la agenda sobre mujeres se ha visto influida por planteamientos identitarios que para sus detractoras dificultan hablar de las mujeres en términos exclusivamente basados en el sexo.

Las críticas a Alsalem se centran en su defensa del sexo biológico como categoría relevante para la formulación de leyes y políticas internacionales de protección de los derechos de las mujeres; según ella y sus partidarias, esas protecciones derivan de la condición biológica y no de la identidad de género declarada por una persona.

Las organizaciones que firman la carta afirman que Bibiana Aído envió a las oficinas regionales y nacionales de ONU Mujeres un informe que cuestiona la independencia de Alsalem y propone desplazar el marco de derechos de las mujeres fundado en el sexo hacia un enfoque centrado en la identidad de género.

Junto a las más de 70 organizaciones latinoamericanas y europeas, varias personas vinculadas al feminismo histórico suscribieron la carta a título personal, entre ellas la exdiputada del PSOE Ángeles Álvarez y la filósofa Amelia Valcárcel, exmiembro del Consejo de Estado.

Las firmantes califican la difusión del documento por parte de ONU Mujeres como una acción “sin precedentes” contra una relatora independiente de Naciones Unidas.

La carta sostiene que el informe contiene inexactitudes sobre las visitas de Alsalem a México, Brasil y Colombia. Aunque el informe las describe como “visitas no oficiales”, las firmantes recuerdan que ocurrieron entre febrero y marzo de 2026 y respondieron a invitaciones de parlamentos, universidades y organizaciones de mujeres.

Según la misiva, Alsalem se reunió durante esas visitas con organizaciones y colectivos de mujeres y feministas, plataformas sociales, senadoras, ministras, magistradas, funcionarios públicos, defensoras del pueblo y otras personas interesadas.

Las autoras de la carta sostienen que el informe de ONU Mujeres diluye la distinción entre sexo y género y utiliza expresiones como “las mujeres en toda su diversidad”. También critican la normalización de la prostitución como “trabajo sexual” y la presentación de la gestación subrogada como un supuesto derecho de “las familias diversas”.

Asimismo, la carta afirma que el documento ubica de forma errónea las visitas de Alsalem dentro de un “movimiento anti género” supuestamente vinculado a instituciones religiosas conservadoras, partidos de extrema derecha y redes transnacionales de defensa jurídica.

La respuesta de Reem Alsalem y el alcance del choque en la ONU

En declaraciones a El Mundo, Reem Alsalem dijo sentirse “muy sorprendida y decepcionada” y describió lo ocurrido como “un hostigamiento por hacer aquello para lo que he sido elegida”. Subrayó que su trabajo se centra en los derechos humanos y no en la política partidaria.

Recordó sus primeros comentarios sobre el sexo biológico y afirmó que inicialmente fue cauta porque no tenía un juicio previo; con el tiempo adoptó una postura más firme. Alsalem aseguró que la reacción de quienes apoyan la autodeterminación de género fue intensa y reiteró que su defensa responde a una visión centrada en los derechos de las mujeres, coherente con el mandato para el que fue nombrada.

El informe atribuido a Bibiana Aído menciona “tendencias que incluyen la apropiación estratégica de espacios simbólicos feministas por actores conservadores y de extrema derecha; la creciente circulación de discursos trans excluyentes en escenarios internacionales, que les otorgan una apariencia de legitimidad técnica o normativa; y una intensificación de la convergencia entre narrativas feministas excluyentes y agendas políticas antigénero, especialmente en contextos electorales”.

Reem Alsalem fue elegida en 2021 por el Consejo de Derechos Humanos y desempeña su función como experta independiente, fuera de la estructura funcionarial de la ONU.

Qué medidas piden las organizaciones y por qué lo consideran un caso grave

La carta dirigida a Guterres sostiene que el conflicto trasciende una disputa personal y pone en riesgo la independencia de los procedimientos especiales de Naciones Unidas y del mandato derivado de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Alsalem es una experta independiente encargada de supervisar obligaciones estatales y formular recomendaciones en materia de derechos humanos.

Las firmantes advierten que la distribución oficial de un informe desde la dirección regional puede convertir opiniones individuales en una postura institucional, lo que, según ellas, afecta la credibilidad del sistema internacional de protección de los derechos de las mujeres.

La carta fue asimismo remitida a la Junta Ejecutiva de ONU Mujeres, al Comité CEDAW, a la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), al Consejo de Derechos Humanos, al ECOSOC, a las misiones permanentes ante Naciones Unidas en Nueva York y Ginebra, y a los Estados miembros de la Asamblea General.

Las firmantes solicitan que el secretario general active los mecanismos internos de control pertinentes, investigue los hechos, determine responsabilidades si las hubiera y asegure que ONU Mujeres actúe conforme al mandato de la CEDAW y al marco internacional de protección de los derechos de las mujeres.

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