El primer ministro británico, Keir Starmer, llamó a Donald Trump para ofrecer apoyo y subrayar la necesidad de una paz duradera tras el anuncio de un acuerdo inminente entre Washington y el régimen de Irán orientado a reabrir el estrecho de Ormuz y evitar el acceso de Teherán a armas nucleares.
Starmer indicó que el Reino Unido participará en la implementación del acuerdo y afirmó que el proceso debe traducirse en estabilidad sostenida. Añadió que coordinará con socios internacionales. Ambos líderes convinieron en mantenerse en contacto y planearon reunirse en la cumbre del G7 en Évian, Francia, para consolidar apoyos a la hoja de ruta.
Trump informó en Truth Social sobre la inminente firma del acuerdo, prevista para el domingo.
Según su mensaje, el pacto se firmaría al día siguiente y, de inmediato, el estrecho de Ormuz quedaría abierto a la navegación de todos.
El mandatario sostuvo que el acuerdo impediría a Irán obtener armas nucleares “por cualquier medio” y lo contrastó con el Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC) de 2015, al que atribuyó la proliferación en la región.
Trump afirmó que su acuerdo sería “exactamente lo contrario”: una barrera contra cualquier arma nuclear y aseguró que, en su opinión, Irán ya no querría ni podría hacerse con una, ni por compra, ni por desarrollo ni por otro medio.
También dijo que el pacto no incluiría transferencias económicas hacia Teherán, aludió a pagos realizados en administraciones anteriores y afirmó que la vigilancia y el control militar permanecerían bajo mando estadounidense; agregó que, de ser necesario, las fuerzas estadounidenses retirarían y destruirían material nuclear.
El proceso de negociación contó con la mediación de Pakistán, identificado como principal intermediario entre Washington y Teherán, y con la colaboración de Qatar, Egipto y Turquía.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán confirmó que habría una firma preliminar electrónica tras meses de conversaciones. El ministro paquistaní y su homólogo saudí destacaron el avance y manifestaron la expectativa de que el acuerdo aporte estabilidad regional.
En contraste, el régimen iraní, a través del portavoz de su Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, adoptó una postura cautelosa y negó que la firma se vaya a producir en el plazo señalado por Washington. Señaló que aún quedan detalles por definir y que el objetivo inmediato es poner fin a la guerra, sin que la cuestión nuclear forme parte de este primer entendimiento.
En el estrecho de Ormuz, Irán denunció un ataque contra un buque que intentaba cruzar sin autorización, mientras Estados Unidos reportó el uso de drones iraníes en la zona. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, instó a las embarcaciones a acatar las órdenes de las fuerzas estadounidenses para mantener la seguridad y advirtió que no toleraría violaciones del bloqueo marítimo ni el tráfico ilícito de petróleo iraní.
Fuentes diplomáticas indicaron que la firma virtual sería el desenlace de casi tres meses de negociaciones reservadas entre la administración Trump y el régimen de los ayatolás, con la participación de actores de Oriente Medio.
(Con información de EFE)


