La inversión bruta interna mostró nuevamente debilidad en junio, profundizando la caída iniciada a comienzos del año. En un contexto de actividad económica aún afectada y sin señales claras de recuperación sostenida, el nivel de inversión registró otra contracción interanual, impulsada sobre todo por la menor compra de maquinaria y equipos, mientras que la construcción presentó una leve mejora.
Según las estimaciones de OJF, la consultora de Orlando Ferreres, la inversión cayó 6,2% interanual en junio medida en volumen físico, descontando el efecto de la inflación. De este modo, acumuló una contracción de 7,6% en el primer semestre del año. Medida en dólares, la inversión alcanzó los USD 7.464 millones.
El principal factor detrás de la baja fue el desempeño de maquinaria y equipos, que registró una caída de 11,2% respecto de junio del año pasado. Dentro de ese rubro, los equipos de producción nacional retrocedieron 9,5%, mientras que los bienes importados mostraron una contracción mayor, de 12,7%.
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Como resultado, ese segmento acumuló una baja de 12,2% en los primeros seis meses del año, consolidándose como el componente de peor desempeño dentro de la inversión.
En contraste, la construcción se mantuvo en terreno positivo durante junio: la inversión en ese sector subió 0,4% interanual, aunque en el balance del semestre continúa con una caída acumulada de 1,7%.
El informe señala que, al promediar el año, la inversión se mantiene en niveles muy bajos y no hay señales claras que permitan anticipar una recuperación, aunque algunos rubros mostraron mejores resultados en junio. En particular, la construcción volvió a ubicarse en terreno positivo y se registraron leves aumentos en los patentamientos de vehículos comerciales pesados.
De cara al futuro, se espera que la contracción de la inversión siga desacelerándose y que la mejora sea gradual. Un factor que podría acelerar esa evolución son las inversiones anunciadas bajo el paraguas del RIGI, aunque sus plazos y cronogramas son flexibles y quedan sujetos a discrecionalidad.
El esquema de incentivos cuenta con 19 proyectos aprobados que, en conjunto, representan una inversión comprometida de USD 36.424 millones y la estimación de 61.123 empleos directos e indirectos. La mayor parte de las iniciativas corresponde al sector minero (10 proyectos), seguido por petróleo y gas (5), energía (2), siderurgia (1) e infraestructura (1).
En paralelo, el Gobierno mantiene 24 proyectos en evaluación que implican inversiones por USD 111.500 millones y podrían sumar 137.522 puestos de trabajo directos e indirectos si obtienen aprobación.
Al mismo tiempo, la baja utilización de la capacidad instalada limita los incentivos para nuevas inversiones, ya que muchas empresas aún disponen de margen para aumentar la producción sin ampliar infraestructura ni incorporar más maquinaria.
Según el Indec, el uso de la capacidad instalada de la industria fue de 58,4% en mayo, por debajo del nivel registrado en abril y del observado en el mismo mes del año pasado.
El relevamiento sectorial mostró que cinco de los doce bloques industriales se ubicaron por encima del promedio general de 58,4%. El mayor nivel correspondió a la refinación del petróleo (88,7%), seguido por industrias metálicas básicas (75,4%), papel y cartón (68,1%), sustancias y productos químicos (65,6%) y productos alimenticios y bebidas (60%).
En contraste, siete sectores quedaron por debajo del promedio: productos minerales no metálicos (55,5%), edición e impresión (54%), industria automotriz (45,5%), productos del tabaco (43,2%), productos textiles (42,2%), productos de caucho y plástico (39,6%) y metalmecánica, excluida la fabricación de automotores (38,7%).


