El aumento de videollamadas, el consumo de contenido en streaming y la multiplicación de dispositivos conectados están tensionando las capacidades de las redes inalámbricas actuales. Frente a ello, un equipo de investigadores del Reino Unido desarrolló un sistema de comunicación óptica inalámbrica capaz de transmitir hasta 362,7 gigabits por segundo en pruebas a corta distancia.
Tecnología de comunicación óptica y su impacto en la transmisión de datos de alta velocidad
La propuesta reemplaza las ondas de radio por haces de luz para el transporte de datos, ofreciendo una alternativa complementaria al Wi‐Fi que responde a la congestión, las limitaciones de ancho de banda y la eficiencia energética. El componente central es un chip con una matriz de láseres VCSEL (Vertical Cavity Surface Emitting Laser), tecnología ya utilizada en centros de datos por su eficacia.
En las pruebas emplearon una matriz 5×5 de VCSEL, de la que 21 emisores trabajaron simultáneamente. Cada láser transmitió entre 13 y 19 gigabits por segundo y, sumando sus canales, se alcanzó la tasa récord de 362,7 Gbps a una distancia de aproximadamente dos metros.
Este enfoque no busca sustituir totalmente al Wi‐Fi, sino aliviar sus limitaciones —interferencias, ancho de banda y consumo energético— ofreciendo conexiones más rápidas y estables en entornos con alta densidad de usuarios, como oficinas, hogares y espacios públicos.
Cómo funciona el sistema inalámbrico óptico y cuáles son sus ventajas
El chip integra una red de pequeños láseres VCSEL que transmiten datos mediante haces de luz; cada láser opera como un canal independiente y la suma de esos canales permite alcanzar velocidades muy altas. El diseño incluye elementos ópticos que dirigen las señales para evitar solapamientos entre haces.
Una ventaja destacada es la eficiencia energética: el sistema registra un consumo aproximado de 1,4 nanojulios por bit, cerca de la mitad del consumo de tecnologías Wi‐Fi comparables. Esto resulta relevante ante el creciente consumo energético de centros de datos e infraestructuras de comunicaciones.
Para minimizar la interferencia entre haces, los investigadores emplearon una red de microlentes y una distribución en cuadrícula que dirige cada señal a zonas concretas, evitando solapamientos y garantizando una iluminación uniforme superior al 90%. Así se posibilita mantener varias conexiones simultáneas en el mismo espacio sin degradación notable de la calidad.
Reducción de interferencias y aplicaciones potenciales en oficinas y hogares
El sistema responde a la necesidad de reducir interferencias y mejorar la calidad de la conexión en áreas con alta concentración de usuarios. La combinación de distribución uniforme de la luz y direccionamiento preciso de las señales permite que múltiples usuarios compartan el mismo entorno sin pérdidas significativas de velocidad.
Diseñado como una solución complementaria al Wi‐Fi, puede emplearse en oficinas, viviendas y espacios públicos para descargar parte del tráfico de las redes tradicionales, ofreciendo una experiencia de conectividad más rápida y confiable donde se requiera.
Los resultados, publicados en la revista Advanced Photonics Nexus, posicionan a este sistema entre los más veloces en el campo de la comunicación óptica inalámbrica. Su diseño apunta a ser escalable y adaptable, lo que abre la posibilidad de que la luz pase a desempeñar un papel relevante en la infraestructura de conectividad interior, complementando las redes inalámbricas actuales en hogares, oficinas y espacios públicos.
En resumen, la tecnología demuestra capacidad para ofrecer conexiones internas de alta velocidad y menor consumo energético, con aplicaciones prácticas inmediatas en entornos densamente poblados y con alto uso de datos.






