Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea reunidos en Bruselas bajaron las expectativas sobre una incorporación rápida de Ucrania al bloque, aunque reafirmaron su respaldo político y militar durante la cumbre.
En el texto aprobado tras varias horas de debate, los mandatarios subrayaron que el proceso de ampliación seguirá condicionado a los méritos y a las reformas efectivamente implementadas por cada país candidato, lo que redujo las opciones de avances inmediatos para la adhesión ucraniana.
El documento final estableció que el progreso de las negociaciones con Ucrania dependerá del avance en las áreas definidas por la UE y del cumplimiento de reformas verificables, sin comprometerse a un calendario de aceleración. Esa orientación dejó en suspenso la apertura de nuevos “clústeres” temáticos a corto plazo y limitó la posibilidad de desbloquear de inmediato los capítulos pendientes.
La cumbre estuvo marcada por la presencia del presidente ucraniano Volodimir Zelensky, que llegó con la expectativa de que los Estados miembros desbloqueen los capítulos pendientes y aceleren la integración europea de su país. La declaración final, no obstante, insistió en que cualquier avance estará supeditado al cumplimiento de los criterios aplicables a todos los aspirantes.
La primera participación del nuevo primer ministro húngaro, Péter Magyar, evidenció las divergencias internas entre los Veintisiete sobre el ritmo y las condiciones de la ampliación. Magyar, que sustituyó hace dos meses a Viktor Orbán, adoptó una postura cautelosa y defendió respetar los procedimientos habituales para todos los candidatos.
El primer ministro búlgaro Rumen Radev también mostró reservas y advirtió que cualquier paquete de sanciones contra Rusia debe evitar efectos adversos sobre la economía búlgara.
A pesar de esas diferencias, los líderes europeos cerraron una posición común: renovaron su apoyo político, económico y militar a Ucrania, condenaron la escalada de ataques rusos con misiles y drones contra la población civil y reafirmaron su compromiso de reforzar el régimen de sanciones contra Moscú.
El texto incluyó la prolongación por 12 meses de las medidas económicas restrictivas, con restricciones en comercio, finanzas, energía, tecnología, industria, transporte y bienes de lujo. Los mandatarios mantuvieron la condena a la ofensiva rusa y confirmaron la continuidad de la presión económica.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó que las fuerzas ucranianas recuperaron terreno en varios sectores del frente, un factor que reforzó el respaldo del bloque pero no alteró la cautela sobre los plazos del proceso de adhesión.
Zelensky agradeció el apoyo europeo y expresó su deseo de que se abran los capítulos restantes durante el verano, petición que no quedó reflejada con urgencia en la declaración final.
En paralelo a los debates políticos, la situación militar y humanitaria en Ucrania siguió deteriorándose. Una nueva oleada de drones impactó una refinería en Moscú, provocando incendios y daños en una instalación estratégica para el suministro de combustible.
La defensa aérea rusa interceptó la mayoría de los drones, pero varios alcanzaron la refinería, afectaron la producción de gasolina y diésel y obligaron a Moscú a recurrir a importaciones para compensar la crisis de abastecimiento. Las repercusiones se extendieron más allá de la capital, con impactos económicos y sociales en distintas regiones.
(Con información de EFE)


