La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) registró el mayor número de casos confirmados en el primer mes de cualquier episodio de la enfermedad, atribuible en gran parte a su rápida expansión hacia zonas urbanas.
Se trata de la cepa Bundibugyo, que ha infectado a más de 1.000 personas y causado 267 muertes. El brote fue detectado con retraso y, según los expertos, el virus estuvo circulando varios meses antes de su declaración oficial el 15 de mayo.
Abdirahman Mahamud, representante de la OMS, explicó que la magnitud del brote se debe en parte a que algunos de los primeros casos confirmados se localizaron en ciudades como Bunia y la localidad minera de Mongbwalu.
En contraste, muchos brotes previos se identificaron inicialmente en áreas rurales y, con frecuencia, se extinguieron con rapidez.
Mahamud subrayó la necesidad de intensificar la respuesta sanitaria porque el brote avanza más rápido que los esfuerzos de control.
Indicó además signos alentadores, como el rápido aumento de camas para pacientes con ébola hasta superar las 500 en las últimas dos semanas, y una disminución de la hostilidad contra el personal de respuesta.
También señaló que un número creciente de comunidades está consciente del riesgo y solicita recursos para protegerse y afrontar la situación.
Los dos brotes de ébola más graves registrados hasta ahora fueron el de África Occidental (Guinea, Sierra Leona y Liberia) que dejó 11.000 muertos entre 2014 y 2016, y otro de menor letalidad en el Congo en 2018.
La RDC elevó a 1.048 los casos confirmados en el brote declarado el 15 de mayo en el este del país, con un total de 267 fallecidos, y mantiene que existe una transmisión continua en las comunidades afectadas.
Según el último boletín del Ministerio congoleño de la Comunicación, que recoge datos hasta el día 21, la tasa de letalidad es del 25,5 % y se han detectado casos en 34 de las 104 zonas de salud que abarcan las tres provincias afectadas.
Al menos 371 personas están hospitalizadas o en aislamiento, y la tasa de rastreo de contactos alcanza el 70,8 %.
Hasta ahora, 112 pacientes se han recuperado y las autoridades informan que se están reforzando los esfuerzos de vigilancia.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) advirtió que el aumento semanal de casos confirma una transmisión sostenida en la comunidad y que la epidemia podría expandirse geográficamente con rapidez si no se implementan medidas de salud pública de forma inmediata.
El brote se declaró oficialmente el 15 de mayo en la provincia de Ituri, fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, que es el epicentro (con el 91 % de los casos y el 80,9 % de las muertes), y se ha extendido a las provincias orientales de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
La epidemia se ha propagado a Uganda, donde se han confirmado 19 contagios, 14 de ellos considerados importados desde la RDC, entre los que se registran dos fallecimientos.
(Con información de Reuters y EFE)


