Pablo Aimar, integrante del cuerpo técnico de Lionel Scaloni y antiguo ídolo de Lionel Messi, volvió a elogiar al capitán argentino durante la concentración previa al partido contra Austria en el Mundial 2026. Sus declaraciones reflejaron la admiración y el afecto personal que siente por Messi.
La figura de Messi se destaca tanto por sus logros como por el respeto que despierta entre quienes compartieron vestuario y hoy lo acompañan desde el banco. Aimar afirmó que su relación con el astro rosarino va más allá del fútbol: “Es alguien a quien, además de toda la admiración, y no solo por lo futbolístico, siento un gran afecto”.
En una entrevista con el sitio oficial de la FIFA, Aimar repasó la experiencia de haber sido compañero y también rival de Messi: “Llegamos a jugar juntos, llegamos a jugar en contra. Es algo que por ahí es medio tácito la relación de mucho afecto, por lo menos de mi parte hacia él”. Sus palabras subrayan el aspecto humano de la convivencia en la selección, basada en el respeto y la historia compartida.
El reconocimiento de Aimar también tuvo un componente de orgullo personal: recordó que Messi lo señaló como una referencia futbolística en su juventud. Comparó esa sensación con lo que sintió al escuchar en su momento a Zidane hablar de Enzo Francescoli, y dijo que le llenó de orgullo que Messi haya expresado esas palabras sobre él.
En el Mundial 2026, Messi dejó una marca destacada: firmó un hat-trick en el debut frente a Argelia y anotó dos goles contra Austria. Para Aimar, la capacidad del capitán para rendir en las citas más exigentes es excepcional: “Es muy difícil hacer lo que hizo en un partido. Nos hemos acostumbrado a lo extraordinario”. Ese nivel, señaló, lo consolida como una referencia del fútbol actual.
Sobre el privilegio de entrenar a Messi, Aimar respondió con sinceridad: que formar parte del seleccionado tanto en juveniles como en mayores, y ver que ese trabajo se coronó con triunfos y títulos, es una fuente de felicidad inmensa para el cuerpo técnico.
El vínculo entre Aimar y Messi tiene raíces más antiguas. En una entrevista con el medio español Marca, Aimar explicó por qué cree que Messi lo tomó como ídolo en su adolescencia: porque en esa etapa él era un jugador vertical, rápido y con ganas de atacar, rasgos que Messi valoró junto a la alegría por jugar al fútbol.
La continuidad de éxitos de la selección argentina bajo la conducción de Scaloni, con Aimar como parte clave del cuerpo técnico, permitió a Messi ampliar su palmarés: el bicampeonato de América, la Finalissima y el Mundial ganado en Qatar. Aimar fue testigo y compañero de Messi entre 2005 y 2009 en la selección mayor.
Durante la concentración de esta Copa del Mundo, Messi celebró su 39.o cumpleaños y, tras los goles ante Austria, se convirtió en el máximo goleador histórico del torneo con 18 tantos en seis ediciones, una cifra que destaca su longevidad e impacto en competencias de selecciones.
Las muestras de reconocimiento no se limitaron a Aimar. Roberto Ayala, otro asistente técnico, también lo elogió: dijo que Messi sigue sorprendiendo, que ha ido mejorando y que es un privilegio disfrutar de su juego. Ayala valoró además su crecimiento como capitán y su influencia sobre las generaciones que vienen, y remarcó que, en su opinión, Diego hubiera disfrutado ver estos logros.
El presente de Messi en la selección es el resultado de un proceso de consolidación deportiva y personal. A pesar de su edad, mantiene la capacidad de marcar diferencias en la máxima competencia —con cinco goles en los dos primeros partidos del torneo— y la admiración de sus compañeros refleja tanto sus éxitos como el afecto genuino de quienes comparten su trayectoria.


