25 de junio de 2026
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Adorni acelera gestión y busca blindaje gubernamental

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, logró que los operadores políticos del oficialismo postergaran por una semana cualquier iniciativa destinada a interpelarlo. Ni en la Cámara de Diputados ni en el Senado los bloques que intentaban presentar esas propuestas pudieron hacerlo, ni en sesiones ni en reuniones de comisión previstas.

Eso no significa que los intentos opositores no puedan prosperar en las próximas semanas, pero la instrucción de Javier Milei y Karina Milei de sostener al ministro coordinador parece haber tenido efecto. Aunque subsisten fuertes diferencias internas, incluso la jefa de bloque Patricia Bullrich —entre las voces más críticas públicamente hacia Adorni dentro del Gobierno— elaboró estrategias para demorar los embates de la oposición.

En primer lugar, logró en Labor Parlamentaria que se modificara la interpretación sobre la cantidad de votos necesarios para convocar a una interpelación a un jefe de Gabinete, pasando de mayoría absoluta a dos tercios de los presentes. Además, le ordenó a Adorni que no asista a un eventual Informe de Gestión previsto para el miércoles 2 de julio, por considerar que se expondría a una dura ofensiva opositora. Finalmente, consiguió que se suspendiera la sesión prevista para hoy, con el objetivo de impedir la interpelación que impulsaba la oposición.

Pese a estas medidas, el sector ligado a Karina Milei no está conforme. Señalan que Adorni ya había mostrado señales de desconfianza cuando la semana anterior acordó en Labor que para la interpelación se requería mayoría absoluta y luego cambió su interpretación reglamentaria. El entorno de la secretaria general de la Presidencia ha manifestado que busca limitar la influencia de Bullrich sobre el bloque de La Libertad Avanza y sus vínculos con aliados.

Como muestra de la ofensiva comunicativa, Adorni convocó este martes a todos los senadores a su despacho en la Casa Rosada para informar sobre el seguimiento legislativo y su situación política y judicial. En las tres reuniones estuvo presente Karina Milei, lo que transmitió un gesto explícito de respaldo, al menos por ahora.

Adorni asegura que no piensa renunciar y que no será removido, aunque su situación judicial se complica. Este jueves se difundió que el fiscal Gerardo Pollicita solicitó al juez Ariel Lijo las últimas medidas de prueba antes de requerir explicaciones patrimoniales a Manuel Adorni. En Comodoro Py preparan un pedido de justificación patrimonial, paso previo a una posible citación a indagatoria por enriquecimiento ilícito.

Ante su equipo, Adorni sostiene que no le queda otra opción que “seguir acelerando en la gestión” dentro del Poder Ejecutivo. Para demostrar capacidad de ejecución, promovió cambios en la Secretaría de Comunicación y Prensa que derivaron en la salida de su segundo, Javier Lanari. Según allegados, lo hizo porque esperaba que Lanari pudiera reducir la exposición mediática de su caso, algo que no ocurrió.

Una figura relevante de la comunicación libertaria discrepa: atribuye a Adorni la mayoría de los errores no forzados, como entrevistas polémicas —la del llamado “deslomado” y la que aludió a las cripto— y asegura que él esperaba que Lanari se responsabilizara por decisiones como las restricciones a la Sala de Periodistas y la remoción de móviles frente a Indio Cuá.

Por eso empezaron a circular versiones de que estos podrían ser los últimos días de Adorni en la jefatura de Gabinete, especulaciones que provienen de distintos despachos oficiales. También se sostiene que mantenerlo en el cargo tiene un alto costo político por sus vinculaciones con la oposición.

En el Gobierno recibieron con satisfacción al nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, y al flamante secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández. Fuentes oficialistas los califican como una señal de mayor firmeza ante los medios y de inicio de una nueva etapa. Fernández venía del área de relaciones con los medios de YPF y de la gestión de su pauta y financiación.

Observadores externos creen que habrá cambios reales en la relación con los medios, aunque advierten el riesgo de solicitudes poco convencionales. En todo caso, reconocen una mayor fluidez en la cadena comunicacional del Gobierno: citan como ejemplo la coordinación que se observó ayer por el terremoto en Venezuela, con comunicaciones simultáneas desde distintas cuentas y con objetivos diversos. “Ahora todo está más ordenado”, comentan.

Adorni destaca que, por el respaldo de los Milei, mantiene un vínculo directo con los ministros, aunque esa situación habría perdido algo de solidez. Recientemente se reunió con el ministro de Economía, Luis Caputo; la reunión no fue difundida por la cuenta oficial del jefe de Gabinete, sino por la cuenta institucional @Jefatura_Ar, que informó que el encuentro buscó avanzar en la revisión de la agenda económica y productiva y en la definición de prioridades para 2026-2027.

Para esta semana se había previsto una reunión de mesa política, que finalmente no se convocó; es incierto si se realizará la próxima semana. Tampoco está prevista una reunión de Gabinete, una convocatoria que podría haber sido dispuesta por Adorni. En otros despachos reconocen que “no está el clima” para ello. Cerca del jefe de Gabinete, en tanto, definen como táctica “fingir demencia” y admiten que no es lo mismo gobernar en condiciones de consenso que en un ambiente de tensión.

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