Irán advirtió este domingo a las embarcaciones que transitan por el estrecho de Ormuz que cualquier intento de utilizar rutas distintas a las establecidas por Teherán aumentará la tensión en la región. El mensaje se produce en medio de enfrentamientos con Estados Unidos y del riesgo de nuevos incidentes en un corredor crucial para el comercio mundial de petróleo y gas.
La advertencia fue emitida por el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, quien afirmó que el régimen no aceptará cambios en el esquema de navegación que aplica en el paso marítimo.
“Cualquier intento de adoptar nuevos o diferentes mecanismos respecto a los que aplica la República Islámica de Irán solo conducirá a situaciones más complejas, retrasará la reapertura del estrecho de Ormuz y aumentará las tensiones”, dijo Araghchi.
El canciller también pidió a los países involucrados que respeten el memorando de entendimiento firmado recientemente entre Teherán y Washington.
“Insto a todas las partes a adherirse al memorando de entendimiento y a no permitir que ese acuerdo se desvíe de su curso”, señaló, en un contexto en el que ambas naciones se acusan mutuamente de incumplir el frágil pacto alcanzado tras meses de confrontación.
El estrecho de Ormuz es uno de los pasos más sensibles del comercio marítimo internacional: alrededor de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa en el mundo pasa por esa vía que conecta el golfo Pérsico con el mar de Omán. Cualquier alteración en su seguridad tiene efecto directo sobre los mercados energéticos y las cadenas de suministro globales.
En días recientes, varias embarcaciones optaron por navegar más cerca de la costa de Omán en vez de utilizar el corredor frente al litoral iraní, lo que provocó la reacción de Teherán, que insiste en mantener control sobre el tránsito y considera que esas modificaciones ponen en riesgo el proceso de normalización de la navegación.
La Guardia Revolucionaria respaldó esa postura y anunció que aumentará la vigilancia sobre los barcos que crucen el estrecho, advirtiendo que las embarcaciones que no cumplan las medidas impuestas por Irán “serán tratadas con mayor firmeza que antes”, lo que abre la posibilidad de acciones más contundentes contra los infractores.
En la misma línea, Mohammad Mokhber, asesor del régimen, sostuvo que mientras Irán mantenga el control del estrecho “los sueños hegemónicos de Washington en la región no se harán realidad”.
La escalada verbal coincidió con una nueva ronda de acciones militares. El Comando Central de Estados Unidos informó que atacó diez objetivos militares iraníes como respuesta a lo que consideró una continuidad de agresiones contra la navegación comercial. Según Washington, los bombardeos afectaron depósitos de misiles y drones, así como instalaciones de radar en la costa iraní.
Horas después, Teherán anunció ataques de represalia contra bases estadounidenses en Kuwait y Bahréin. Ambos gobiernos condenaron esas acciones, que incrementaron la preocupación por la estabilidad del Golfo Pérsico y pusieron de manifiesto la fragilidad del alto el fuego alcanzado meses atrás.
El memorando entre Estados Unidos e Irán contemplaba un período de 60 días de libre tránsito para buques comerciales entre el golfo Pérsico y el mar de Omán sin cargos adicionales. No obstante, las continuas acusaciones de violaciones y la creciente militarización del estrecho han ido minando ese entendimiento.
La tensión también se extendió al frente libanés: Israel lanzó nuevos ataques en el sur del Líbano, que Irán calificó como “una violación flagrante” del acuerdo alcanzado recientemente. A su vez, dirigentes de Hezbollah cuestionaron el pacto impulsado para el desarme del grupo y advirtieron sobre el riesgo de nuevos enfrentamientos.
Con las amenazas iraníes sobre el estrecho de Ormuz y el intercambio de ataques con Estados Unidos, el corredor vuelve a situarse en el centro de la crisis regional. La incertidumbre sobre la seguridad de la ruta mantiene en alerta a la comunidad internacional por el impacto que una nueva escalada podría tener en el comercio mundial y el abastecimiento energético.


