Rusia lanzó en la madrugada del jueves una serie de misiles balísticos y drones contra Kiev, que provocaron incendios, la destrucción de un edificio residencial y dejaron al menos cinco heridos —entre ellos un trabajador sanitario en estado grave— y un muerto, informó el alcalde Vitali Klitschko en Telegram.
Horas antes, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky, desde Dublín, advirtió que el Kremlin preparaba un “ataque masivo” y acortó su visita a Irlanda para regresar a Ucrania; en una conferencia de prensa instó a la población a refugiarse y a seguir las alertas antiaéreas.
La fuerza aérea ucraniana alertó del avance de misiles balísticos hacia la capital antes de los impactos. Periodistas de AFP en el centro y el este de Kiev registraron más de una docena de explosiones y vieron a residentes —algunos con niños y mascotas— desplazarse hacia estaciones de metro habilitadas como refugios.
El jefe de la administración militar de Kiev, Tymur Tkachenko, informó en Telegram que los ataques destruyeron un edificio residencial y dañaron un centro médico. Klitschko precisó posteriormente que los cinco trabajadores de salud heridos pertenecen al distrito de Shevchenkivskyi.
Un periodista de AFP presenció una primera explosión en el centro de la ciudad durante una alerta aérea, seguida por una columna de humo y llamas que atrajo a bomberos y ambulancias; unos 50 minutos después se produjo una segunda detonación cerca del mismo punto que levantó escombros en el aire.
La invasión rusa de Ucrania, que dura más de cuatro años, ha causado según un estudio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) más de dos millones de bajas militares, con las fuerzas rusas registrando la mayor parte de las pérdidas.
En las últimas semanas, Ucrania intensificó ataques de largo alcance con drones dentro de territorio ruso, dirigidos contra infraestructura energética y objetivos militares. Las autoridades rusas reportan impactos reiterados en regiones fronterizas y aseguran haber interceptado cientos de drones; los intentos de Washington para mediar un cese del conflicto no han prosperado.
Kiev volvió a atacar la refinería de Ufa, en la capital de la región de Bashkiria, a más de 1.300 kilómetros de las líneas ucranianas más cercanas, informó Zelensky; esa instalación, importante productora de lubricantes, ya había sido blanco el 25 de junio en la campaña de ataques de larga distancia contra la industria petrolera rusa.
Zelensky también reportó un ataque a una fábrica de componentes para misiles en la región de Penza, a unos 600 kilómetros del frente, y destacó que la campaña de precisión de largo alcance del ejército ucraniano se está implementando con éxito, agradeciendo a las fuerzas por su labor.
El presidente ucraniano agregó que, junto con las operaciones militares, es necesaria la apertura de un diálogo para un acuerdo de paz y sostuvo que Rusia debe poner fin a la guerra, señalando que el liderazgo ruso tiene la oportunidad de hacerlo.
En paralelo, Rusia enfrenta una crisis de combustible que empieza a afectar la vida cotidiana pese a ser un gran productor energético. El presidente Vladímir Putin reconoció que persisten problemas para automovilistas y empresas, con colas en gasolineras y dificultades para encontrar el octanaje adecuado, aunque consideró la escasez “temporal” y “no crítica”.
(Con información de AFP)


