El huracán Lala rozó el sábado la Isla Grande de Hawái sin tocar tierra y se espera que se debilite de forma gradual. El sistema ha traído vientos intensos y fuertes lluvias, que han provocado inundaciones en carreteras y el desbordamiento de varios ríos.
La posibilidad de que la isla sufriera el primer impacto directo de un huracán en 155 años se disipó cuando el ojo pasó por su extremo sur. No obstante, se prevé que los vientos fuertes persistan durante horas, con las rachas más intensas en las zonas de mayor altitud, según el Centro Nacional de Huracanes. Las lluvias persistirán hasta el domingo y podrían generar inundaciones y aludes de lodo, mientras que el oleaje aumentará en las costas del archipiélago.
Permacen las advertencias de tormenta tropical para Maui, Molokai, Lanai, Kahoolawe, Oahu, Kauai y Niihau mientras la tormenta se desplaza hacia el oeste. La Isla Grande, la mayor del estado, tiene una población aproximada de 210.000 personas.
El gobernador Josh Green informó que al menos una persona murió en un accidente de tráfico en la zona de South Point de la Isla Grande. Además, se han reportado 19 tejados arrancados y la postergación de 190 vuelos. “Definitivamente quieren estar en casa, no estén en las carreteras”, dijo el gobernador.
Los meteorólogos indican que las áreas de mayor altitud, dominadas por el volcán Mauna Kea, podrían recibir hasta 63,5 centímetros (25 pulgadas) de lluvia. Esto aumentaría el riesgo de deslizamientos de lodo en zonas montañosas donde algunas personas viven fuera de la red eléctrica en viviendas improvisadas.
Sin electricidad
Bobby Camara, de 75 años y residente de la Isla Grande toda su vida, dijo que planeaba “aguantar, cruzar los dedos, esperar que no se vaya la luz” desde un centro de cuidados en las afueras de Hilo. Relató que las gasolineras se llenaron de gente buscando combustible para motosierras y vehículos. “Creo que abastecerse es parte de la vida por aquí… Aprendes a ser autosuficiente”, afirmó.
Lala se intensificó de tormenta tropical a huracán la mañana del sábado, cuando sus vientos máximos sostenidos aumentaron a 120 km/h (75 mph). Como huracán de categoría 1, motivó la apertura de refugios y la cancelación de numerosos eventos.
Según el gobernador Green, el último huracán que tocó tierra en Hawái, en 1992, causó daños valorados en 3.000 millones de dólares, destruyó miles de viviendas y dejó seis muertos. La Isla Grande sufrió un impacto directo por última vez en 1871.

