8 de abril de 2026
Buenos Aires, 16 C

Tokelau: playas vírgenes, tradiciones y arrecifes

En el centro del océano Pacífico, Tokelau es uno de los territorios más remotos del mundo. Conformado por tres pequeños atolones —Atafu, Nukunonu y Fakaofo—, depende administrativamente de Nueva Zelanda y se ubica a más de 500 km al norte de Samoa. Al no disponer de aeropuertos y contar con servicios marítimos irregulares, su acceso es por barco y está reservado a quienes buscan destinos poco convencionales.

Su superficie terrestre es de apenas 12 km2 y tiene alrededor de 1.500 habitantes. Ese aislamiento ha favorecido la conservación de tradiciones, la hospitalidad comunitaria y un entorno natural bien preservado. El trayecto a Tokelau parte exclusivamente desde Samoa y el viaje en barco de pasajeros suele durar entre 24 y 36 horas.

Las salidas no son diarias, lo que limita las visitas y refuerza el carácter excepcional del lugar. El gobierno de Nueva Zelanda recomienda consultar con antelación las fechas de los servicios marítimos y respetar las normas sanitarias y de sostenibilidad vigentes.

La historia y cultura de Tokelau

Los orígenes de Tokelau están vinculados a la navegación polinesia: sus primeros habitantes establecieron redes de intercambio y parentesco con otras islas del Pacífico. En el siglo XIX fue protectorado británico y posteriormente pasó a la administración de Nueva Zelanda, situación que se mantiene actualmente, según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda.

La vida cotidiana se basa en la pesca artesanal, la recolección de cocos y la práctica de danzas tradicionales, actividades transmitidas de generación en generación. La ausencia de industria contaminante y el uso mayoritario de energía solar han posicionado al territorio como un ejemplo regional de sostenibilidad frente al cambio climático. Según el PNUD, Tokelau cubre más del 90% de su demanda energética con fuentes renovables.

Los servicios de educación y salud se gestionan en colaboración con Nueva Zelanda, que aporta recursos y capacitación. Las escuelas locales imparten tanto la lengua tokelauana como el inglés, y existen centros de atención primaria junto con protocolos de evacuación sanitaria para emergencias.

Fuentes como la Enciclopedia Británica y Statista señalan que Tokelau figura entre los territorios con menor densidad de población y menor tráfico aéreo del planeta, además de tener una alta proporción de energías renovables. Un portavoz del Consejo de Tokelau citado por RNZ News subrayó que el aislamiento ha sido fundamental para preservar la cultura y el entorno natural.

Playas y sostenibilidad

Tokelau ofrece playas de arena blanca, aguas transparentes y arrecifes coralinos con abundante vida marina. Sus lagunas protegidas son ideales para el snorkel y el buceo, y la pesca y la recolección de cocos forman parte de la vida diaria que los locales comparten con visitantes.

La infraestructura turística es limitada: predominan alojamientos familiares y pequeños hospedajes gestionados por la comunidad, lo que facilita el contacto directo con las costumbres locales.

El turismo, aún incipiente, se rige por criterios estrictos de sostenibilidad. El Consejo de Tokelau regula el número de visitantes y promueve el respeto por las tradiciones y el medio ambiente. Entre las actividades permitidas están las caminatas, la pesca artesanal, la observación de aves marinas y talleres de artesanía local.

La subsistencia en los atolones depende en gran medida del mar y de sus recursos. La pesca responsable y la protección de los arrecifes forman parte de la agenda cotidiana, mientras que las celebraciones tradicionales y las asambleas comunitarias refuerzan la identidad compartida. Un residente entrevistado por The Guardian resumió la tranquilidad del lugar: “Aquí no hay automóviles, ni carreteras, ni bullicio urbano”.

Cómo prepararse para visitarla

La logística del viaje es poco común: los visitantes deben planear la llegada a Samoa y reservar con antelación el pasaje en barco, ya que las plazas son limitadas y las frecuencias reducidas. Se recomienda consultar a la Oficina de Turismo de Nueva Zelanda y al Consejo de Tokelau para conocer horarios y requisitos actualizados.

El alojamiento, gestionado por familias locales, facilita la inmersión en la vida de la isla. Quienes viajen deben tener en cuenta que no hay bancos, cajeros automáticos ni cobertura móvil convencional, por lo que es esencial llevar efectivo y prever las necesidades básicas.

Artículo anterior

Tokelau, secreto de Oceanía: playas vírgenes y tradiciones ancestrales

Artículo siguiente

Impacto duradero de la guerra en los mercados

Continuar leyendo

Últimas noticias

Fin del ultimátum de Trump