Irán proclamó este jueves su control sobre el estrecho de Ormuz y rechazó el diálogo regional de seguridad promovido por Estados Unidos en Baréin, un día después de que Washington y Teherán celebraran en Doha otra ronda de conversaciones indirectas sobre la implementación del Memorando de Entendimiento acordado tras el conflicto iniciado a finales de febrero.
El viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, afirmó en la red social X que “el estrecho de Ormuz está bajo el mando de Irán, no del Centcom (Comando Central de Estados Unidos)” y defendió que la seguridad regional se garantizará con la retirada de las intervenciones exteriores, el respeto a la soberanía de los países y la aceptación de las nuevas realidades geopolíticas.
Las declaraciones respondieron a la reunión celebrada el miércoles en Baréin, en la que altos mandos militares de 12 países —entre ellos Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Líbano y Siria— analizaron la seguridad en Oriente Medio. Según Estados Unidos, el encuentro reafirmó el compromiso con la libre circulación por el estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita cerca del 20% de las energías fósiles mundiales en tiempos de paz.
Esas manifestaciones tuvieron lugar tras la finalización en Doha de otra tanda de conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán, mediadas por Catar y Pakistán, destinadas a avanzar en la aplicación del Memorando de Entendimiento alcanzado tras el conflicto de febrero.
El portavoz del Ministerio de Exteriores de Catar, Majed Al Ansari, informó en X que las reuniones registraron avances positivos “en temas relacionados con el Memorando de Entendimiento de Islamabad”, tomando como base lo discutido en la Cumbre de Lake Lucerne, en Suiza.
Al Ansari añadió que las partes acordaron proseguir las conversaciones y que la próxima reunión se celebrará “en el momento más pronto posible”, una vez concluyan los funerales del ayatolá Ali Khamenei, líder supremo de Irán, abatido durante la ofensiva conjunta que, según el comunicado, Estados Unidos e Israel lanzaron contra territorio iraní el 28 de febrero.
El Memorando de Entendimiento, negociado con la mediación de Pakistán, entró en vigor el 18 de junio tras la firma electrónica del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y del presidente estadounidense, Donald Trump. El acuerdo, pactado el 17 de junio, establecía un alto el fuego de 60 días con el objetivo de negociar un entendimiento permanente después del intercambio de disparos registrado entre ambos países durante el fin de semana.
A pesar de la continuidad de los contactos, la ronda de Doha concluyó sin indicios de progreso hacia un acuerdo de paz duradero. Durante dos jornadas, las delegaciones centraron las conversaciones en el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz y en incentivos financieros para Teherán, dos de los ejes principales del memorando, sin abordar asuntos más sensibles que el marco debía facilitar.
Fuentes con conocimiento directo de las negociaciones indicaron que el programa nuclear iraní —que se señala como origen del conflicto iniciado por Washington en febrero— no formó parte de la agenda en esta ocasión. El vicepresidente JD Vance afirmó que esa cuestión se tratará “más adelante” y subrayó que Estados Unidos evaluará a Irán “por sus acciones, no por su retórica”.
Las delegaciones no mantuvieron contactos directos; intercambiaron mensajes a través de los mediadores de Catar y Pakistán, mecanismo empleado desde las primeras negociaciones en Suiza. El yerno de Trump, Jared Kushner, y el enviado Steve Witkoff, presentados por la Casa Blanca como interlocutores “de alto nivel”, no participaron en las sesiones, aunque el martes se reunieron con el primer ministro de Catar.
(Con información de EFE, REUTERS y AFP)


