La dirigente de la extrema derecha, Marine Le Pen, fue condenada este martes en apelación a 15 meses de inhabilitación. Esa sanción, en principio, no impediría que se presente a la elección presidencial de 2027, pero su candidatura queda en duda porque además se le impuso una pena de un año de prisión domiciliaria con obligación de llevar un brazalete electrónico.
La política, de 57 años, declaró el miércoles que solo concurriría si pudiera hacer campaña “libremente”, sin tener que solicitar autorizaciones judiciales para sus desplazamientos; el requisito del brazalete electrónico dificultaría esa libertad de movimiento.
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