Durante el partido de octavos de final entre Argentina y Egipto, un hombre de 76 años fue hallado muerto en la calle Bacacay al 900. Su hermana lo encontró atado de pies y manos y tendido en el suelo, en medio del desorden que dejaron los ladrones al registrar la vivienda en busca de dinero y objetos de valor. La reja de una ventana estaba forzada. Un médico del SAME confirmó el fallecimiento en el lugar. La autopsia preliminar determinó que murió por asfixia por compresión y sofocación y que presentaba múltiples heridas en el rostro y en ambas piernas.
Las cámaras de seguridad de la zona permitieron identificar el vehículo utilizado por la banda: un Renault Fluence gris que, cinco días antes, había intervenido en otra entradera en la que llegaron a quemar las yemas de los dedos a una jubilada. Ese mismo auto apareció publicado en redes en octubre de 2025 con un perfil apócrifo y constaba como inhibido.
Con esa información, la fiscal María Alejandra Bonini, a cargo de la UFI N° 2 de Ituzaingó, solicitó colaboración a los sistemas de monitoreo de la Ciudad de Buenos Aires. El Fluence fue detectado en la intersección de las avenidas Castañares y Larrazábal, en Mataderos, donde fue detenido su conductor, de 42 años, que llevaba puesta la misma gorra utilizada en ambos hechos. Secuestraron el vehículo y un teléfono celular; tras allanar su domicilio se incautaron otros tres teléfonos móviles. El detenido enfrenta cargos por homicidio en ocasión de robo y por robo agravado.

