16 de julio de 2026
Buenos Aires, 17 C

EE. UU. retirará sus tropas de Irak antes de septiembre, poniendo fin a 23 años de presencia

Funcionarios de Estados Unidos e Irak confirmaron este martes que todas las fuerzas militares estadounidenses se retirarán de Irak antes del 30 de septiembre, poniendo fin a una presencia de 23 años que comenzó con la invasión de 2003 y que en los últimos años se limitó principalmente a labores de asesoramiento y apoyo contra el Estado Islámico.

El anuncio se realizó tras una reunión en la Casa Blanca entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi. Trump señaló que la presencia militar ya no resulta necesaria ante la evolución de la relación bilateral.

“No creemos que necesitemos el Ejército allí nunca más”, dijo Trump. Añadió que la relación entre ambos países es ahora más amplia y que, aunque Estados Unidos está disponible para ayudar y proteger si fuera necesario, no anticipa que ello vaya a ser requerido.

Por su parte, Ali al-Zaidi, a través de un intérprete, confirmó el calendario acordado: “Las fuerzas estadounidenses estarán fuera de Irak para el 30 de septiembre, mientras que las empresas estadounidenses estarán dentro de Irak”, declaró el primer ministro.

Minutos después del encuentro, el Pentágono ratificó el compromiso alcanzado entre ambos gobiernos en 2024, durante la administración del entonces presidente Joe Biden, para concluir la misión militar estadounidense contra los combatientes del Estado Islámico. Desde ese acuerdo, una parte significativa de las tropas ya abandonó el país.

En los últimos años, Estados Unidos fue transfiriendo a las fuerzas de seguridad iraquíes la responsabilidad principal de combatir al Estado Islámico, apoyándolas con entrenamiento y asistencia. Al mismo tiempo, las tropas estadounidenses redujeron su presencia sobre el terreno, abandonaron diversas posiciones y concentraron sus efectivos en un número menor de bases.

La presencia militar estadounidense en Irak comenzó en marzo de 2003, cuando Estados Unidos lanzó una invasión destinada a derrocar al régimen de Saddam Hussein. La ofensiva incluyó una campaña de bombardeos intensos conocida como “conmoción y pavor” y permitió el avance de las fuerzas terrestres hacia Bagdad.

La intervención se justificó en base a acusaciones de que el régimen iraquí ocultaba armas de destrucción masiva; esas armas nunca fueron halladas, lo que se convirtió en uno de los elementos más controvertidos de una guerra que alteró el panorama político y de seguridad en Oriente Medio.

En el punto más alto de la campaña contrainsurgente, en 2007, el despliegue estadounidense superó los 170.000 soldados. Posteriormente, la administración del presidente Barack Obama negoció una reducción gradual de las fuerzas desplegadas.

En diciembre de 2011, los últimos soldados estadounidenses de combate abandonaron Irak. Desde entonces permaneció en el país un contingente reducido dedicado a tareas de asistencia en seguridad y un destacamento de marines encargado de proteger la embajada de Estados Unidos.

La situación se transformó en 2014 con el avance del Estado Islámico, que llegó a controlar amplias zonas de Irak y Siria. Ante esa amenaza, el Gobierno iraquí solicitó nuevamente apoyo internacional para reconstruir y formar a las fuerzas policiales y militares, que se habían desorganizado frente a la ofensiva yihadista.

Tras la pérdida del territorio que había llegado a controlar, las operaciones de la coalición internacional contra el Estado Islámico concluyeron en 2021. No obstante, Estados Unidos mantuvo alrededor de 2.500 militares en Irak para continuar con labores de entrenamiento y participar junto a las fuerzas iraquíes en operaciones contra remanentes del grupo extremista.

(Con información de Associated Press)

Artículo anterior

Investigan posible intoxicación por cocaína a un bebé en Puerto Madryn

Artículo siguiente

Gobierno celebra la inflación mientras encuestas lo acercan a la oposición

Continuar leyendo

Últimas noticias

Comienza el Mundial en: