La familia de Craig Foreman, ciudadano británico, informó que un juez iraní le impuso dos años adicionales de prisión después de acusarlo de haber hablado con medios de comunicación, mientras cumple junto a su esposa, Lindsay Foreman, una condena de 10 años por cargos de espionaje.
Según la familia, esta pena adicional se dictó tras la detención de la pareja en 2025, cuando viajaban en motocicleta en una vuelta al mundo. El gobierno del Reino Unido calificó la condena original como “totalmente injustificable”.
Joe Bennett, hijo de Lindsay Foreman y portavoz familiar, dijo que les comunicaron que Craig fue llevado ante un juez y notificado de la ampliación de su condena por declaraciones a la prensa.
Bennett aseguró que a Craig le dijeron que iba a ver a su abogado, pero que en su lugar lo condujeron ante un juez, donde le informaron sobre la pena adicional, según la versión de la familia.
De acuerdo con el relato familiar, la sanción por el contacto con medios elevó la condena total de Craig de 10 a 12 años.
La familia denunció falta de defensa y traducción
El portavoz sostuvo además que Craig no tuvo acceso a un abogado ni a un traductor y que no se le ofreció oportunidad de defenderse durante esos trámites.
Craig y Lindsay niegan los cargos de espionaje por los que fueron condenados a 10 años. Ambos fueron arrestados mientras cruzaban Irán en motocicleta durante su viaje alrededor del mundo.
El mes pasado la pareja perdió la apelación contra la condena, según informó la familia.
Según Bennett, ninguno de los dos pudo asistir a la audiencia de apelación ni recibió una explicación sobre el rechazo del recurso; se les pidió firmar documentos en persa que no podían leer. “No se les permitió asistir a su propia audiencia de apelación”, declaró.
La abogada Haydee Dijkstal, que forma parte del equipo legal en el Reino Unido, afirmó que se trata de “turistas inocentes detenidos arbitrariamente y cuyos derechos fundamentales han sido violados grave y sistemáticamente durante su detención”. El caso fue remitido al Tribunal Supremo de Irán, pero la familia desconoce plazos, detalles del proceso y si contarán con representación legal efectiva. El Poder Judicial iraní no respondió a solicitudes de comentarios.
Las comunicaciones de la pareja con el exterior se cortaron hace más de un mes, después de una entrevista que concedieron a la BBC. Desde entonces, ambos iniciaron una huelga de hambre en señal de protesta. El último contacto consular registrado fue en diciembre.
Craig, que trabaja como carpintero, lleva 25 días sin ingerir alimentos y consume únicamente azúcar, leche y agua; su estado se describe con una debilidad progresiva. Lindsay, coach de vida, retomó la huelga tras una breve pausa y acumula 16 días sin comer.
La familia recibe información sobre su estado principalmente a través de los compañeros de celda. Bennett señaló que esa falta de información es una de las razones por las que ambos, sin otras opciones aparentes, se han declarado en huelga de hambre; además indicó tener menos datos sobre la situación de su madre que sobre la de su padrastro.
El Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido calificó el encarcelamiento como “injustificado y atroz” y expresó su decepción por el resultado de la apelación. Añadió que el embajador en Teherán los visitó en prisión y facilitó llamadas con su familia durante el último año.
La familia denunció a principios de año que la pareja podría estar siendo utilizada como “escudos humanos” en el contexto del conflicto regional. El gobierno británico lleva años advirtiendo que poseer pasaporte británico o vínculos con el Reino Unido puede ser motivo suficiente para que las autoridades iraníes detengan a una persona.
Irán registra antecedentes de detenciones de ciudadanos occidentales bajo cargos de seguridad. Diversos gobiernos y organizaciones de derechos humanos acusan a Teherán de emplear a estos detenidos como moneda de cambio en negociaciones diplomáticas, acusación que las autoridades iraníes niegan.

