21 de julio de 2026
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Hungría investiga empresa automotriz china por nombramiento de exministro de Exteriores

Hungría inició una investigación sobre los vínculos entre el fabricante chino BYD y el exministro de Asuntos Exteriores Péter Szijjártó, quien renunció al Parlamento la semana pasada para incorporarse como ejecutivo a la compañía.

El primer ministro Péter Magyar informó al Parlamento que el gobierno revisará todas las decisiones, negociaciones y compromisos que Szijjártó tomó en relación con BYD durante su gestión en la cancillería. La investigación abarcará subsidios, exenciones fiscales, permisos, excepciones ambientales e inversiones con fondos públicos otorgadas a grandes multinacionales durante los 16 años en los que Viktor Orbán estuvo en el poder, hasta su derrota en las elecciones de abril.

“Investigaremos quién tomó estas decisiones, quién las preparó, qué advertencias profesionales se ignoraron y cuánta carga dejaron a los contribuyentes húngaros, a los trabajadores, a las comunidades locales y al medio ambiente“, declaró Magyar.

Szijjártó, diputado desde 2002 y ministro de Exteriores entre 2014 y mayo de este año, anunció su dimisión en el Parlamento tras aceptar, según él, una oferta de “gran prestigio” del mayor fabricante mundial de vehículos eléctricos. En su nuevo puesto será responsable de las relaciones externas del grupo y del desarrollo de nuevas líneas de negocio.

El jefe de gobierno subrayó la contradicción: durante años Szijjártó presionó por cuantiosas subvenciones estatales para BYD y ahora pasará a cobrar por el “mismo trabajo” desde la empresa. Ni el exministro ni BYD respondieron a las acusaciones de conflicto de intereses.

Szijjártó jugó un papel central en la atracción de capital chino al país. En 2023 anunció que BYD instalaría su primera planta europea en Szeged, en el sur de Hungría, una operación que permitiría al grupo evitar aranceles de la Unión Europea a vehículos eléctricos fabricados en China. La construcción comenzó en 2024 y la fábrica aún no ha iniciado producción oficial. El monto de los subsidios no fue divulgado; el portal Atlatszo estimó entre 382 y 414 millones de dólares.

En 2025 se comunicó además que la empresa trasladaría su sede regional y su centro de I+D desde los Países Bajos a Budapest, con una ayuda estatal de 63,7 millones de dólares.

Esas medidas respondían a una estrategia del gobierno saliente: convertir a Hungría en un centro mundial de fabricación de baterías de iones de litio atrayendo empresas del sector a distintas regiones. La política suscitó protestas de residentes, grupos ecologistas y legisladores de la oposición, que advirtieron sobre riesgos ambientales, afectación de reservas hídricas y un mayor grado de dependencia económica respecto de China.

La trayectoria de Szijjártó incluye además un capítulo que el nuevo gobierno investiga por separado: mantuvo una relación cercana con Moscú pese a la invasión de Ucrania, viajó con frecuencia a la capital rusa para negociar compras de petróleo y gas, y llegó a describir públicamente al ministro de Exteriores Serguéi Lavrov como su “amigo”.

En la campaña electoral de 2026 se reveló que ambos mantenían llamadas regulares durante reuniones de alto nivel de la UE, en las que Lavrov era informado en tiempo real sobre los debates. Szijjártó rechazó las acusaciones, aunque admitió haber conversado antes y después de esos encuentros sobre su agenda y decisiones.

(Con información de AP y AFP)

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