27 de julio de 2026
Buenos Aires, 13 C

Mundial FIFA con más espectáculo y negocio

La FIFA defendió la medida el mes pasado y negó que hubiera un interés económico inmediato. “No hay ingresos adicionales para la FIFA, ya que todos los acuerdos comerciales se firmaron con mucha antelación. Así que no es un asunto financiero para nosotros. Para nosotros, es puramente una cuestión deportiva”, afirmó el presidente.

El presidente añadió que el calor fue “la razón principal”, aunque no la única: “Lo que nos importa aún más es garantizar que todos los equipos, en cada partido, jueguen en las mismas condiciones”, explicó.

“Queremos asegurar condiciones iguales para todos, y por eso estas pausas se implementan en cada partido”, añadió.

Ese razonamiento podría volver a aplicarse pronto. En junio y julio las temperaturas en España, Portugal y Marruecos pueden oscilar entre 27°C y 32°C (80°F y 90°F); el Mundial femenino de 2031 volverá a celebrarse en Estados Unidos con algunos partidos en México, Jamaica y Costa Rica; y el Mundial masculino de 2034 tendrá lugar en Arabia Saudita en una fecha aún por definir, donde el calor extremo también será un factor a considerar.

El espectáculo en los estadios

La impronta estadounidense se notó especialmente en la experiencia dentro y alrededor de los estadios. En recintos como SoFi Stadium, cerca de Los Ángeles, o AT&T Stadium, cerca de Dallas, las pantallas gigantes dominaron el entorno visual, mientras los aficionados eran invitados a ponerse de pie durante el himno nacional de Estados Unidos. También hubo listas musicales locales, actuaciones en vivo, cámaras enfocando al público, medidores de decibelios y presentadores que promovían la participación sonora desde el sistema oficial.

En una semifinal en AT&T Stadium, Steve Aoki actuó como DJ antes del partido y Zac Brown Band interpretó “Chicken Fried” en el entretiempo.

Según The Athletic, la sensación fue que había poco espacio para que los hinchas construyeran por sí mismos la atmósfera del partido, aunque durante el juego sí se registraron cánticos y canciones espontáneas.

La final llevó esa lógica todavía más allá. Hubo tres himnos nacionales cantados en vivo, un prólogo con Tom Cruise y un espectáculo de medio tiempo con Madonna y Justin Bieber que extendió el intervalo más de lo habitual.

Para la FIFA, ese formato también cumplió una función de expansión de audiencia: el show, aunque recibió críticas y burlas, atrajo a espectadores que quizá no habrían seguido la final por el fútbol en sí.

La idea —según The Athletic— fue similar a la de la NFL con el Super Bowl: atraer a públicos que vienen por la música o las celebridades y aprovechar ese interés como puerta de entrada al deporte.

No todo lo visto en 2026 necesariamente se repetirá de la misma manera. El medio anticipó que algunos excesos podrían moderarse en 2030 para adaptarse a la sensibilidad de españoles, portugueses y marroquíes, dando más protagonismo a la cultura futbolística local y reduciendo el peso de celebridades, porristas o sobrevuelos militares.

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