26 de julio de 2026
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Aerolíneas Argentinas busca rumbo con caja positiva y privatización postergada

Desde Londres: “No es una prioridad; por el momento no hay novedades relevantes. No es el foco actual, aunque el objetivo del Gobierno sigue siendo reducir la presencia del Estado en la mayoría de las empresas en las que participa. Además, la compañía está en caja y adoptó mejores prácticas. Veremos más adelante”, dijo una fuente oficial.

La referencia es a Aerolíneas Argentinas, la aerolínea de bandera que Javier Milei prometió privatizar. “Desde 2008 hasta nuestra llegada le costó 8.000 millones de dólares a los argentinos y este año generó ganancias por 100 millones de dólares”, afirmó el Presidente en la apertura de las sesiones del Congreso. Nacionalizada en 2008 por el gobierno de Cristina Kirchner y durante años sostenida con subsidios, la empresa no recibió fondos públicos desde el año pasado.

Aerolíneas quedó excluida de la ola privatizadora prevista en la Ley de Bases en el marco de las negociaciones para aprobar esa norma clave para el Gobierno, y la única iniciativa puntual para su privatización perdió estado parlamentario. Sin una ley aprobada no puede avanzarse en una venta, y en un sector aéreo global que experimentó movimientos relevantes y creciente concentración, las aerolíneas deben competir buscando escala, eficiencia e inversiones.

En la compañía no hablan públicamente de una privatización inmediata, aunque comparten la meta del Gobierno de avanzar hacia una menor participación estatal, más allá del momento político. El objetivo interno es hacer la empresa más eficiente y rentable para que, en caso de una venta, resulte más atractiva.

“La mejor manera de asegurar el futuro de una compañía es gestionarla con disciplina, invertir cuando las condiciones lo permiten y tomar decisiones pensando en el largo plazo, como lo hacen las mejores empresas del sector”, resumió a Infobae el presidente de Aerolíneas Argentinas, Fabián Lombardo, durante su estadía en Londres, donde la empresa cerró contratos con arrendadores internacionales por 20 aviones nuevos: el mayor plan de renovación de flota en la última década.

En los últimos tiempos la compañía logró dos objetivos inesperados: registrar resultados financieros favorables y consolidar una relación más madura y estable con los cinco gremios del sector, al tiempo que sigue lidiando con las tensiones habituales.

La escala y las inversiones son las claves para el futuro de la aerolínea. Para competir necesita depender menos del Estado; mantener una flota cercana a las 84 aeronaves; mejorar la oferta de servicio, por ejemplo incorporando la categoría premium economy en parte de la flota nueva; y optimizar el mercado doméstico.

“Estamos construyendo una Aerolíneas Argentinas preparada para competir en igualdad de condiciones con los mejores operadores de la región: una compañía ordenada, eficiente y atractiva para cualquier escenario futuro. El principal cambio fue cultural”, afirmó Lombardo.

Ser “atractiva para cualquier escenario” implica tener números sostenibles, operar con orden, generar resultados positivos y esperar las definiciones políticas. Mientras tanto, la prioridad interna sigue siendo aumentar la escala y sostener las inversiones, indicó Lombardo, quien viajó a Londres acompañado por el CFO Diego de Arias y el director de Asuntos Corporativos, RRHH y Operaciones Aeroportuarias, Facundo del Villar, responsable también de la relación con los gremios.

En los últimos dos años la empresa redujo su planta en alrededor de 2.000 puestos, quedando con algo menos de 10.000 empleados; eliminó rutas no rentables y comenzó a pagar salarios con recursos propios, sin recurrir a transferencias estatales. Según estados contables auditados por KPMG, el resultado operativo fue positivo por USD 56,6 millones en 2024 y por USD 120,7 millones en 2025. Aunque el balance correspondiente al próximo ejercicio debe aprobarlo la Asamblea de Accionistas a principios de agosto, ya recibió el visto bueno de la auditora privada y de la Auditoría General de la Nación (AGN). Fuentes cercanas a la compañía esperan que el balance muestre resultados favorables en varios aspectos.

Lo que vendrá

El futuro de la aerolínea dependerá de decisiones políticas —primero del Ejecutivo y luego del Congreso—, pero en los planes del Gobierno parece posible una venta parcial. Funcionarios encargados de la venta de activos estatales consideraban esta alternativa viable meses atrás; sin embargo, tras la venta desierta de Intercargo, el foco actual del proceso privatizador está en empresas como Aysa (agua) y Belgrano Cargas (ferrocarril).

La conducción de Aerolíneas cree que una venta parcial sería la opción más conveniente para su futuro, aunque todo estará supeditado a la decisión política y, luego, a la respuesta del mercado. La concentración del sector obliga a buscar escala: una flota de unas 80 aeronaves enfrenta dificultades frente a grupos que operan con 200 aviones. La competencia no es solo por pasajeros y rutas, sino también por condiciones para renovar flotas, por eso hacen falta capitales, tecnología e incluso socios estratégicos.

Se mencionó interés previo del Grupo Abra, y el mercado aerocomercial en la región está dominado por grandes grupos como Latam o alianzas que agrupan múltiples marcas. En un mercado cada vez más concentrado, existe la duda sobre si adquirir una aerolínea ya establecida resulta más atractivo que crear una nueva operación desde cero, como hicieron algunas empresas de bajo costo. “Aerolíneas es una sociedad anónima con el Estado como socio mayoritario. La venta requiere la aprobación del Congreso, y solo a partir de ese momento comenzaría un proceso de tasación y negociación. Hoy la empresa ya no solicita fondos oficiales; incluso aporta recursos”, señaló Carlos Vázquez, ex gerente de la compañía y consultor aerocomercial.

Anuncio en la feria de la industria

En la feria aeronáutica de Farnborough, uno de los encuentros sectoriales más importantes, Aerolíneas anunció un plan para incorporar 20 aviones entre 2027 y 2031. Esa renovación abarcaría cerca del 25% de la flota y el 60% de los equipos de largo alcance, con un incremento estimado del 10% en la oferta de asientos, todo financiado con recursos propios.

La empresa explicó que el programa se apoyará en los superávits operativos registrados en 2024 y 2025, ambos años sin transferencias estatales. Presentó la iniciativa como su inversión más relevante en años recientes, enmarcada en una estrategia de crecimiento basada en eficiencia operativa y autonomía financiera.

El esquema previsto para 2027-2031 contempla la adquisición progresiva mediante contratos de leasing con arrendadores internacionales como Avolon, ACG y AerCap: seis Airbus A330neo y ocho Boeing 737 MAX 10, además de seis Boeing 737 MAX 8 (dos ya contratados y cuatro en proceso de incorporación).

Lombardo con Thomas Baker, presidente de ACG, uno de los lessors con los que firmó un contrato por nuevos aviones

La compañía indicó que esta incorporación permitirá mantener y modernizar un parque aproximado de 84 aeronaves y, según la evolución del mercado, reemplazar contratos que vayan venciendo. Las primeras entregas comenzarían en 2027 con un Boeing 737 MAX 8 y se irán recibiendo de forma escalonada hasta 2031. Desde el primer semestre de 2028 los A330neo se destinarían a renovar la operación internacional.

Configuraciones

Los nuevos equipos tendrán una configuración de 291 asientos: 30 en clase Ejecutiva, 24 en Premium Economy y 237 en Economy. La introducción de Premium Economy será la primera experiencia de la aerolínea en ese segmento intermedio; además, está prevista una modernización integral de las cabinas de los A330 actualmente en servicio. Los Boeing 737 MAX 10 y MAX 8 se orientarán a reforzar la red doméstica y regional, y todo el programa apunta a ampliar la capacidad operativa, mejorar la eficiencia y reducir el consumo de combustible por asiento.

El anuncio se produjo poco después de que una corte de apelaciones de Estados Unidos dictara un fallo que obliga al Estado argentino a pagar USD 390 millones al fondo Titan Consortium por una demanda vinculada a la expropiación de 2008. Ese litigio afecta al Estado y no a la aerolínea directamente, ya que la acción se dirigió contra la República Argentina.

Lombardo afirmó que el respaldo de fabricantes y arrendadores internacionales funciona como una señal de confianza. “Que algunos de los principales fabricantes y lessors del mundo acompañen este proceso es también un reconocimiento a la solidez construida en los últimos años. El mercado internacional vuelve a apostar por Aerolíneas Argentinas”, señaló el presidente.

Mientras tanto, Aerolíneas define su modelo de negocio y consolida su operación en un camino cuyo desenlace dependerá de las decisiones políticas venideras.

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