El precio del petróleo cayó con fuerza este lunes hasta niveles no vistos en una semana tras la suspensión temporal de los ataques entre Estados Unidos e Irán, lo que aumentó las expectativas de una vía diplomática y redujo los temores sobre nuevas interrupciones en el suministro desde Oriente Medio.
El barril de Brent del mar del Norte retrocedió un 8,70% hasta situarse en USD 88,36, según el mercado de futuros de Londres. El West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, bajó un 7,50% hasta USD 82,61. Ambas referencias alcanzaron durante la sesión sus cotizaciones más bajas desde el 20 de julio.
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, confirmó a varios medios que el presidente Donald Trump había decidido posponer temporalmente los ataques para dar más tiempo a la diplomacia. Desde el sábado no se registraron nuevos bombardeos entre Washington y Teherán, tras dos semanas de confrontaciones.
Trump declaró que Estados Unidos mantiene “buenas conversaciones” con Irán y que existe la posibilidad de un acuerdo, aunque advirtió que optaría por una “acción militar contundente” si la diplomacia fracasa. Estas señales mixtas contribuyeron a la fuerte caída en los mercados de crudo.
Marc Chandler, analista de Bannockburn Capital Markets, señaló que el optimismo del presidente refuerza la presión a la baja sobre los precios. La semana anterior el Brent había llegado a acercarse a los USD 100 por barril cuando el conflicto se extendió al mar Rojo y puso en riesgo las exportaciones sauditas hacia Asia.
El alivio en los precios no equivale a una normalización del tráfico marítimo. Datos de la firma Kpler muestran que durante el fin de semana pasaron por el estrecho de Ormuz menos de diez buques de materias primas por día, cuando habitualmente esa vía concentra alrededor del 20% del comercio mundial de petróleo.
En el mar Rojo, los rebeldes hutíes de Yemen atacaron instalaciones petroleras sauditas a lo largo de la costa el domingo, reduciendo el tráfico por el estrecho de Bab el-Mandeb. Arabia Saudita también informó haber interceptado un ataque con drones lanzado desde Irak por grupos proiraníes.
Gregory Brew, analista de Eurasia Group, apuntó que el impacto de los hutíes ha sido menor de lo esperado: continúan los envíos de petróleo no saudita y algunos buques vinculados a China que transportaban crudo saudita han transitado sin incidentes. Además, Riad puede redirigir parte de sus envíos por el canal de Suez, aunque con mayores costes.
No todos los expertos comparten el optimismo del mercado. John Evans, de PVM, advirtió que el mercado tiende a aferrarse a buenas noticias en un contexto que en realidad no las ofrece: la suspensión temporal de los ataques no garantiza un flujo inmediato y sostenido de petróleo, y los precios solo caerán de forma duradera si los niveles altos terminan por afectar la demanda.
Brew añadió que el riesgo de una escalada entre Estados Unidos e Irán mantiene la volatilidad en los precios, por lo que el mercado sigue cauteloso pese a la tregua provisional.
A ese panorama se sumó una nueva perturbación en la oferta global: Kazajistán redujo a más de la mitad su producción diaria tras el cierre de su principal terminal de exportación en el mar Negro ruso por ataques con drones. Posteriormente, el Ministerio de Energía kazajo informó que la terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio reanudó las operaciones de carga.



