La FIFA anunció la cancelación del proyecto FIFA Forward Enterprise, lo que provocó una respuesta inmediata de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA). En su comunicado, la UEFA celebró la decisión y criticó con dureza la gestión del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, al sostener que la propuesta de vender derechos comerciales y competiciones a manos privadas había provocado una fractura significativa en el fútbol internacional.
La UEFA señaló que acoge con satisfacción la retirada del plan de vender una participación en sus competiciones, incluido el Mundial. Fue una de las primeras instituciones en rechazar públicamente la iniciativa, advirtiendo que ninguna selección europea participaría en competiciones organizadas por la FIFA mientras el proyecto permaneciera vigente; postura que unificó a su estructura y marcó la agenda internacional reciente.
En su nota, la UEFA agradeció a aficionados, ligas, clubes, jugadores, individuos, federaciones y confederaciones que se opusieron a la propuesta. También destacó la oposición expresada por numerosos primeros ministros, jefes de Estado y comentaristas, y subrayó que ese respaldo colectivo dejó claro al presidente de la FIFA que el fútbol no está en venta.
La institución lanzó además una advertencia: no puede permitirse que se tramiten planes secretos y acelerados, concebidos por personas anónimas y de dudoso beneficio para el deporte. Exigió identificar a los responsables y pedirles rendición de cuentas.
La UEFA anunció que, en los próximos días y semanas, trabajará con sus federaciones y en colaboración con otras confederaciones para investigar cómo surgió la iniciativa y diseñar un plan que garantice que no vuelva a repetirse. Pidió que la revisión sea exhaustiva y que no se descarte ninguna opción, y afirmó que la actual dirección de la FIFA ha perdido la confianza de la UEFA y de muchos otros integrantes del fútbol mundial.
El proyecto de Infantino ya había sido rechazado de forma tajante por UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática, y se dio de baja apenas después de que la Conmebol no brindara su apoyo. Sin el respaldo de otra de las federaciones más influyentes, la FIFA optó por suspender el procedimiento.
Aunque la UEFA celebró la retirada del plan, insistió en la necesidad de cuestionar la actuación del presidente de la FIFA. Recordó promesas de transparencia realizadas por Infantino al asumir en 2016 y afirmó que no se han cumplido: el acuerdo que intentó imponer fue opaco, y, pese a reservas superiores a 5.000 millones de dólares, no se ha utilizado ese dinero en beneficio del fútbol según la UEFA.
La UEFA expresó su disposición a dialogar de forma constructiva con la FIFA y con el resto de confederaciones para reforzar los mecanismos de apoyo global y asegurar que el desarrollo del fútbol se rija por criterios de equidad, transparencia y respeto. Anunció que propondrá una nueva fórmula de distribución de recursos dentro del programa FIFA Forward, buscando emplear parte de los fondos inactivos en la cuenta de la FIFA para impulsar proyectos en las bases del fútbol en los 211 países miembros, sin necesidad de privatizar activos relevantes.
La organización calificó la retirada del proyecto como una victoria para el fútbol en general, pero advirtió que no debe ser el final del proceso: la propuesta ya ha quedado planteada y la tarea de restaurar la confianza en la FIFA apenas comienza.
En una línea similar, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) —a través de su presidente Salman bin Ebrahim Al Khalifa— manifestó su satisfacción por la retirada de la iniciativa FIFA Forward Enterprise (FFE).
La AFC pidió que en el futuro cualquier iniciativa con impacto global sea presentada y debatida de manera oportuna, transparente y significativa con las confederaciones, el Consejo de la FIFA, las asociaciones miembro y otras partes interesadas.
Salman subrayó que el futuro del fútbol mundial debe construirse mediante consultas adecuadas, diálogo colectivo y respeto por las estructuras de gobernanza establecidas.
La AFC también expresó su disposición a apoyar iniciativas que fortalezcan la unidad de la familia del fútbol, impulsen el crecimiento del deporte y aporten beneficios a todas las partes interesadas, y agradeció a sus asociaciones miembro por la paciencia, solidaridad y unidad mostradas.
El comunicado de la UEFA:
La UEFA acoge con satisfacción la decisión de la FIFA de abandonar sus planes de vender una participación en el Mundial.
La propuesta fue rechazada por unanimidad por las federaciones nacionales de la UEFA y por muchas otras federaciones y confederaciones de todo el mundo.
La UEFA valora la retirada del plan de vender una participación en sus competiciones —incluido el Mundial— a manos privadas.
Dicho rechazo fue unánime entre las federaciones de la UEFA y se sumó el rechazo de numerosas asociaciones y confederaciones de distintos tamaños cuya misión es proteger el fútbol.
La UEFA agradece a aficionados, ligas, clubes, jugadores, individuos, federaciones y confederaciones que se opusieron a la iniciativa, así como a los numerosos primeros ministros, jefes de Estado y comentaristas que demostraron que el fútbol no está en venta.
No podemos aceptar prácticas de este tipo: planes secretos, tramitados con urgencia, ideados por personas anónimas y de dudoso beneficio para el deporte. Es necesario identificar a los responsables y pedir cuentas.
En los próximos días la UEFA colaborará con sus federaciones y con otras confederaciones para analizar cómo ha ocurrido esto y diseñar un plan que impida su repetición. La revisión debe ser profunda y exhaustiva; no se deben descartar opciones. La actual dirección de la FIFA ha perdido la confianza de la UEFA y de muchos miembros de la familia del fútbol.
Cuando Gianni Infantino solicitó la confianza de las federaciones para ser elegido presidente en 2016, aseguró que actuaría con transparencia y que los recursos de la FIFA pertenecerían a las federaciones y se destinarían al desarrollo del fútbol.
En opinión de la UEFA, esas promesas no se han cumplido: el acuerdo propuesto fue opaco y gestionado a puerta cerrada.
Además, con reservas que superan los 5.000 millones de dólares, la UEFA considera que esos fondos no han sido utilizados adecuadamente en beneficio del fútbol.
La UEFA iniciará de inmediato trabajos con socios y partes interesadas de todo el mundo para proponer una nueva manera de distribuir los recursos mediante el programa FIFA Forward ya existente.
Es necesario utilizar parte de los fondos inactivos en la cuenta bancaria de la FIFA para dar el impulso inicial que requieren las bases y el fútbol en general en los 211 países miembros, sin tener que vender activos valiosos de la familia del fútbol.
Esta retirada es una victoria para el fútbol, pero no debe cerrar el capítulo. La propuesta ya se planteó y la tarea de restablecer la confianza en la FIFA sólo comienza.

