5 de agosto de 2026
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Ala izquierda crítica con Israel gana las primarias demócratas en Michigan

El pasado noviembre Zohran Mamdani, un joven socialista de origen ugandés con poca experiencia política pero notable carisma y buen uso de las nuevas narrativas, resultó electo alcalde de Nueva York. Su triunfo, contundente pese a una campaña marcada por ataques xenófobos de sectores republicanos y MAGA, fue la primera señal de una pequeña ola de candidatos de izquierda que desde entonces han ganado primarias y han logrado posicionarse como opciones competitivas para obtener escaños en el Congreso en las elecciones de noviembre.

El caso de Mamdani trascendió lo municipal: se ha convertido en un ejemplo de la disputa por el rumbo ideológico del Partido Demócrata.

Por un lado figuran los sectores de izquierda, que combinan propuestas redistributivas con reivindicaciones identitarias. Por el otro están los moderados y centristas, que rechazan al trumpismo y las políticas favorables a los más poderosos, pero evitan términos como “socialismo” y sostienen que el votante promedio se sitúa en el centro. La última confrontación por ese eje se vivió el lunes en Michigan, donde el doctor Abdul El‐Sayed, identificado con el ala progresista (aunque no como socialista) y crítico con la política de Israel, se impuso por apenas unos votos a la moderada Haley Stevens.

Al conocer los resultados, Donald Trump reaccionó afirmando que el desenlace favorece a los republicanos y criticó a El‐Sayed, sugiriendo que el triunfo de ese candidato empeorará las opciones políticas de los demócratas.

El‐Sayed, que aspira a ser el primer senador musulmán del país, se enfrentará en otoño al congresista republicano Mike Rogers en una contienda que puede ser decisiva para el control del Senado. Las encuestas apuntan a que los demócratas podrían recuperar la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato, pero persisten dudas sobre el Senado, donde solo se renueva un tercio de los escaños.

Michigan es un estado bisagra desde hace años. En 2020 votó a favor de Joe Biden, pero en 2024 se impuso Donald Trump por algo más de 92.000 votos. Parte del cambio se atribuye a que segmentos del electorado más a la izquierda, incluida una comunidad árabe y musulmana significativa, se distanciaron de la candidatura de la coalición demócrata por la postura de la Casa Blanca respecto a Israel y la guerra en Gaza.

El protagonismo de Israel

Israel también fue un tema central en las primarias demócratas. El respaldo al país ha caído en algunos sectores, y por primera vez varias encuestas muestran niveles de apoyo a los palestinos que rivalizan con el apoyo a Israel, sobre todo entre votantes jóvenes. Stevens, por ejemplo, recibió más de 60 millones de dólares en financiamiento externo, incluidos más de 30 millones procedentes del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC), según informó The New York Times.

El‐Sayed adoptó estrategias que funcionaron para Mamdani —como videos en el gimnasio y un tono informal en actos— y logró canalizar el descontento de la comunidad árabe y musulmana del Estado, así como de votantes jóvenes críticos con la postura de su rival hacia Israel. En campaña se centró en asuntos como la sanidad pública, el precio de la vivienda, el coste de la vida, la desigualdad económica y la influencia del dinero en la política, aunque el debate nacional giró en gran medida en torno a Israel y Gaza.

El ala progresista del Partido Demócrata sostiene que ahora mismo es donde reside la energía política y la oposición más combativa al trumpismo, y argumenta que su retórica puede movilizar a electores descontentos con el statu quo. No obstante, como en el caso de Mamdani, la dirección demócrata se volcó en apoyar a Stevens, una centrista y defensora declarada de Israel, por temor a que las posiciones de El‐Sayed alejen a votantes moderados y pongan en riesgo un escaño clave.

Los estrategas tradicionales del partido observan con inquietud estas victorias —la de El‐Sayed y la de otra candidata de perfil socialista para un cargo estatal— porque cuestionan la idea extendida de que para ganar en estados bisagra es necesario moderar el discurso, centrarse en Trump y evitar críticas a Israel. Lo ocurrido en los últimos meses muestra que en primarias existe espacio para candidatos con posturas más marcadas; lo que aún no está claro es si ese enfoque será suficiente para imponerse en las elecciones generales de noviembre.

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