15 de enero de 2026
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Time nombra Arquitectos de la IA Persona del Año 2025

La revista Time eligió a los “Arquitectos de la IA” como Persona del Año 2025, un reconocimiento que subraya la influencia central de la inteligencia artificial en la economía, la política y la vida cotidiana a escala global. La distinción señala a quienes han diseñado, impulsado y moldeado la IA durante el año, entre ellos Jensen Huang (Nvidia), Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (xAI), Mark Zuckerberg (Meta), Lisa Su (AMD), Demis Hassabis (DeepMind), Dario Amodei (Anthropic) y Fei-Fei Li (Stanford/World Labs), según la cobertura especial de la revista.

Time fundamenta su elección en la magnitud del impacto de la IA en 2025, cuando esta tecnología dejó de ser una promesa futura para convertirse en una presencia ubicua. Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, señaló a la revista: “Cada industria la necesita, cada empresa la utiliza y cada nación debe desarrollarla. Es la tecnología más influyente de nuestro tiempo”. La publicación destaca que la IA ha impulsado la actividad económica, reconfigurado la geopolítica y transformado la interacción de las personas con su entorno, generando tanto entusiasmo por sus potenciales beneficios como inquietudes por sus riesgos.

La selección de los “Arquitectos de la IA” sigue la tradición de Time de reconocer figuras o colectivos que representan cambios tecnológicos relevantes, como ocurrió con “La Computadora” en 1982 o con “Tú” en 2006, cuando la revista enfocó la revolución digital y la participación ciudadana en internet.

Quiénes son los Arquitectos de la IA

El conjunto reconocido por Time agrupa a líderes y pioneros que han jugado papeles clave en el avance de la inteligencia artificial. Entre los más destacados están Jensen Huang, cuya gestión convirtió a Nvidia en un actor dominante en procesadores para IA; Sam Altman, responsable de la transformación de OpenAI y del lanzamiento masivo de ChatGPT; Elon Musk, impulsor de xAI y del despliegue acelerado de infraestructura; Mark Zuckerberg, que ha integrado capacidades conversacionales en productos de Meta; Lisa Su, al frente de AMD en la competencia por hardware y software para IA; Demis Hassabis, líder de DeepMind; Dario Amodei, CEO de Anthropic; y Fei-Fei Li, figura académica y fundadora de World Labs.

Las portadas de Time para esta edición reflejan la doble naturaleza de la IA: por un lado, wie la construcción de una nueva etapa tecnológica, y por otro, la responsabilidad y los dilemas que su adopción masiva plantea.

Impacto de la inteligencia artificial en la economía y la política global

El avance de la IA ha provocado cambios profundos en la economía y en las relaciones internacionales. En Estados Unidos, la administración de Donald Trump, elegida Persona del Año en 2024, promovió iniciativas como Stargate, un proyecto valorado en USD 500.000 millones para construir centros de datos destinados al entrenamiento y alojamiento de modelos avanzados, anunciado en la Casa Blanca con la participación de actores como Altman y Larry Ellison, y con la implicación de empresas como SoftBank, OpenAI, Oracle, Nvidia y Microsoft.

La competencia entre Estados Unidos y China por el liderazgo en IA se ha intensificado. Mientras EE. UU. ha abaratado regulaciones y destinado fondos significativos a la industria, China ha respondido con inversiones masivas, el desarrollo de chips propios y el apoyo a startups como DeepSeek. Robin Li, director ejecutivo de Baidu, indicó a Time que, aunque China aún tiene rezagos en hardware, la brecha en modelos de IA se ha reducido notablemente.

El impacto económico se traduce en la construcción de enormes centros de datos, mayor consumo energético y movilización de inversiones sin precedentes. Time señala que los principales proveedores de servicios en la nube —Amazon, Microsoft, Google y Meta— gastaron USD 370.000 millones en 2025 en infraestructura de IA, mientras que empresas como OpenAI operan con déficits multimillonarios en su estrategia de crecimiento acelerado.

Avances tecnológicos y aplicaciones concretas

En 2025 se observaron avances significativos en modelos de lenguaje, herramientas de codificación y aplicaciones prácticas. OpenAI, con ChatGPT, superó los 800 millones de usuarios semanales —cercano al 10% de la población mundial— e introdujo mejoras que permiten a los modelos razonar en lenguaje natural, acceder a internet y recordar interacciones previas. Empresas como Anthropic desarrollaron sistemas capaces de generar gran parte de su propio código, y herramientas como Cursor impulsaron la productividad en ingeniería de software.

La adopción masiva de la IA se extendió a pequeñas empresas, la educación y la salud. Time recoge ejemplos de emprendedores que usan chatbots para optimizar procesos, estudiantes que recurren a la IA en tareas académicas y profesionales que crean asistentes virtuales sin experiencia previa en programación. Las aplicaciones abarcan desde la generación creativa de contenidos hasta servicios de acompañamiento emocional personalizados para millones de usuarios.

Controversias, riesgos y debates sociales

El rápido desarrollo de la IA ha suscitado controversias sobre pérdida de empleo, concentración de poder, riesgos para la salud mental y la necesidad de marcos regulatorios. Dario Amodei, de Anthropic, ha estimado que la IA podría aumentar el desempleo hasta en un 20% en los próximos años, y empresas como Amazon han anunciado la sustitución de decenas de miles de puestos por automatización y robots.

Casos trágicos, como la muerte del adolescente Adam Raine tras interactuar con un chatbot, han centrado la atención sobre los efectos de la IA en la salud mental y sobre las responsabilidades de las empresas. Time informa sobre demandas legales contra OpenAI y Character.AI y sobre fenómenos descritos como “psicosis por chatbot”, que, aunque afectan a una minoría, plantean desafíos éticos y de seguridad.

También hay preocupación por el impacto de la IA en la educación —en particular sobre el desarrollo del pensamiento crítico y la creatividad— y por la proliferación de desinformación y contenidos manipulados, lo que alimenta el debate sobre límites y supervisión de estas tecnologías.

Perspectivas de futuro y dilemas éticos

Los líderes destacados por Time reconocen el potencial transformador de la IA, pero advierten sobre los riesgos y la incertidumbre asociados a su desarrollo. Demis Hassabis, de DeepMind, dijo a la revista: “No sabemos lo suficiente para cuantificar el riesgo”. Jensen Huang, por su parte, sostiene que la IA aumentará la eficiencia y la productividad laboral, aunque prevé la desaparición de algunos empleos.

El avance acelerado de la IA plantea dilemas éticos vinculados a la concentración de riqueza, el impacto social y la gobernanza de una tecnología que progresa rápidamente. Movimientos sociales y actores políticos han empezado a reclamar salvaguardas y regulaciones, mientras la industria y los gobiernos discuten cómo equilibrar la innovación con la protección de derechos individuales.

En este contexto de automatización acelerada y retos inéditos, la influencia de los “Arquitectos de la IA” señalada por Time marca el comienzo de una nueva fase en la que las decisiones de estos líderes tendrán un papel determinante en el futuro social y en el alcance de la inteligencia artificial en la vida de millones de personas.

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