El Instituto Nacional de Estadística (INE) de Bolivia informó que en 2025 la inflación acumulada llegó a 20,40%, muy por encima de la meta anual del 7,5% establecida por el gobierno anterior del ex presidente Luis Arce (2020-2025).
En diciembre, el índice de precios al consumidor (IPC) mostró una variación mensual de 0,59% respecto a noviembre, impulsada principalmente por aumentos en el transporte público, la gasolina y el pan, entre otros productos. En contraste, se registraron caídas en los precios de la carne de pollo, el tomate, la zanahoria, los televisores, los bananos y los huevos. La inflación acumulada en 2024 fue de 9,97%.
El Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente indicó en un comunicado que la cifra de diciembre refleja “estabilidad en los precios en el mercado”. De los 397 bienes y servicios monitoreados, 189 redujeron su precio, 175 presentaron incrementos y 33 mantuvieron su valor.
La cartera ministerial subrayó que, en los dos meses de gestión del presidente Rodrigo Paz, que asumió el 8 de noviembre, se logró estabilizar los precios y la inflación comenzó a descender.
El Gobierno de Rodrigo Paz proyecta que en los próximos meses la inflación será aún menor y atribuye esa tendencia a factores como la estabilización del tipo de cambio, según detalló el ministerio.
Luis Arce entregó el poder el 8 de noviembre afirmando que dejaba una “economía estable”. Las nuevas autoridades, en cambio, aseguraron haber recibido un país “devastado”, con un “mar de deudas” y altos niveles de “corrupción”, responsabilizando tanto al Ejecutivo saliente como a la administración de Evo Morales (2006-2019).
La inflación anual de 2025, de 20,40%, es la más alta en Bolivia en lo que va del siglo XXI, por encima del 11,85% reportado en 2008 y por debajo del 21,47% registrado en 1988.
En los primeros años de la década de 1980, Bolivia sufrió una grave crisis económica con colapso cambiario e hiperinflación, que alcanzó niveles de cinco cifras entre 1984 y 1985.
Ante la crisis derivada de la escasez de dólares y combustibles, entre otros factores que afectaron el poder adquisitivo de la población, el 17 de diciembre la administración de Rodrigo Paz declaró la “emergencia económica, financiera, energética y social”.
Entre las medidas recientes, se eliminó la subvención a los principales carburantes, una decisión que generó críticas y protestas de la oposición y de sectores sociales.
El decreto 5503 fijó nuevos precios para los combustibles: 6,96 bolivianos (1 dólar) por litro de gasolina especial, 11 bolivianos (1,58 dólares) por litro de gasolina premium y 9,80 bolivianos (1,40 dólares) por litro de diésel, lo que implicó aumentos de hasta un 86% y 162% respecto a los precios anteriores subvencionados.
La medida provocó la resistencia de sindicatos y de organizaciones que fueron aliadas de los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce, como la Central Obrera Boliviana (COB) y organizaciones campesinas en las regiones de La Paz y Cochabamba.
(Con información de EFE)


