Sergey Brin, cofundador de Google, dijo durante un acto en la Universidad de Stanford que la empresa ha contratado en varias ocasiones a personas sin título universitario, valorando la capacidad para resolver problemas y el aprendizaje autodidacta.
Brin participó en una conversación con la decana Jennifer Widom y el presidente John Levin en la clausura del centenario de la Escuela de Ingeniería de Stanford, donde abordó la evolución de la formación académica y el impacto de la inteligencia artificial en la industria tecnológica.
Según Brin, “hemos contratado a montones de personas que no tienen título universitario; simplemente resuelven las cosas por su cuenta en algún rincón extraño”. Subrayó que la creatividad y el autodidactismo son competencias cada vez más apreciadas, y que varias empresas tecnológicas han ampliado el acceso a quienes demuestran soluciones fuera de la enseñanza tradicional.
El cofundador explicó que su propia trayectoria no estuvo motivada por la obtención de credenciales: escogió ciencias de la computación por interés, no por el título. Añadió que la pasión por un campo debe primar sobre el miedo a la automatización y reconoció que la inteligencia artificial puede superar a las personas en ciertas tareas, incluso en áreas como la literatura comparada.
Brin describió cómo han cambiado los perfiles buscados: en los inicios predominaban formaciones sólidas en matemáticas y ciencias de la computación, y hoy en día la demanda técnica es aún mayor, incorporando profesionales con profundos conocimientos matemáticos y computacionales, incluidos muchos físicos.
Sobre el mercado laboral, reconoció que la inteligencia artificial provocará cambios rápidos e impredecibles. Señaló, no obstante, que esta tecnología facilita el acceso al aprendizaje en línea y brinda nuevas capacidades a quienes no cuentan con expertos a su lado, empoderando a las personas al ofrecerles información y orientación básica para avanzar.
Al aconsejar a estudiantes, Brin recomendó priorizar la pasión en la elección académica frente a temores sobre la automatización: no desaconsejaría estudiar ciencias de la computación por el avance de la IA, porque la programación sigue siendo esencial para mejorar la propia inteligencia artificial. Insistió en la importancia del aprendizaje autodidacta y en el uso de la IA en tareas de codificación y desarrollo de algoritmos.
Respecto al futuro de la universidad, planteó dudas sobre la vigencia del modelo tradicional en un contexto donde la información circula rápidamente y el aprendizaje en línea es accesible. Aunque reconoció el valor de concentrar talento en lugares como Silicon Valley, afirmó que la formación y el desarrollo personal ocurren cada vez más fuera de las instituciones formales y que las empresas están incorporando talento sin exigir títulos formales.
Brin también recordó su infancia en Moscú, las dificultades de emigrar a Estados Unidos y la libertad que encontró en California para desarrollar sus capacidades. Concluyó que las transiciones difíciles pueden favorecer la expansión personal y sostuvo que, en un sector impulsado por la innovación tecnológica, la capacidad de aprender de forma autónoma y resolver problemas de manera creativa puede tener más peso que un diploma, y que las empresas del futuro reconocerán el talento sin imponer barreras formales.


