22 de enero de 2026
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Irán admite 3.100 muertes en protestas, activistas dicen cifra mayor

El gobierno iraní reconoció este miércoles que al menos 3.117 personas fallecieron durante las protestas iniciadas a fines de diciembre, aunque activistas y organizaciones de derechos humanos advierten que la cifra podría ser mucho mayor.

El dato, difundido por la Fundación de Veteranos y Mártires y transmitido por la televisión estatal, constituye el primer reconocimiento oficial de la magnitud de la violencia; sin embargo, observadores independientes pusieron en duda de inmediato la veracidad de las cifras.

Las protestas, que comenzaron por el descontento económico, derivaron en una ola nacional de huelgas y manifestaciones que desafió al liderazgo teocrático establecido tras la revolución de 1979.

Ali Akbar Pourjamshidian, secretario del Consejo de Seguridad Nacional, afirmó que 2.427 de los fallecidos están clasificados como “mártires”, entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, y que otros 690 fueron catalogados como “terroristas, alborotadores y atacantes de instalaciones militares”.

Fuentes independientes recuerdan que el régimen suele minimizar el alcance de su represión. Mahmood Amiry-Moghaddam, director de Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, afirmó que “todas las pruebas disponibles apuntan a que el verdadero número de muertos durante las protestas es mucho más alto”.

Amiry-Moghaddam añadió que, aplicando patrones de ocultamiento observados en otros casos, como las ejecuciones, el total de víctimas podría llegar o incluso superar las 25.000 personas.

Según él, la evidencia indica responsabilidad estatal: manifestantes fueron atacados con fuego real por fuerzas de seguridad y aliados, incluyendo el uso de ametralladoras pesadas.

La agencia Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, elevó el número de muertos verificados a 4.560, pero advirtió que la cifra podría ser mayor debido a las dificultades para recopilar información en un país afectado por un prolongado apagón de internet.

El gobierno defendió la actuación de sus fuerzas, afirmando que los disturbios fueron provocados por “elementos terroristas” apoyados por Estados Unidos e Israel. No obstante, organizaciones como Amnistía Internacional han documentado el uso deliberado de munición real, disparos dirigidos a los ojos desde tejados y la represión contra mujeres y menores. El grupo Hengaw, con sede en Noruega, informó la muerte de al menos 42 mujeres a manos de las fuerzas estatales.

La falta de acceso a información independiente dificulta conocer el alcance real de la represión. El grupo monitor Netblocks registró más de 300 horas de apagón total de internet y telefonía desde el 8 de enero, lo que ha impedido la comunicación dentro y fuera del país. Videos que han salido de Irán muestran morgues saturadas, cuerpos con heridas de bala y familiares intentando identificar a las víctimas en condiciones caóticas.

Lo que comenzó como protestas por el aumento del costo de vida y una crisis económica agravada por sanciones se transformó en un desafío frontal al liderazgo clerical. La respuesta del régimen incluyó el despliegue de fuerzas policiales y militares en las principales ciudades, cortes de comunicaciones y operaciones directas contra manifestantes.

Mahmood Amiry-Moghaddam afirmó que “el mundo está observando” y pidió a la comunidad internacional establecer mecanismos para proteger a los civiles iraníes y sancionar a los responsables de la represión.

Paralelamente, las tensiones con Estados Unidos se intensificaron: el canciller Abbas Araqchi advirtió en The Wall Street Journal que “si Irán es atacado, responderá con toda su fuerza”, mientras el presidente Donald Trump afirmó que cualquier agresión iraní recibiría una respuesta “fulminante”.

Mientras las autoridades intentan cerrar el capítulo de las protestas y responsabilizan a “enemigos externos”, la sociedad civil y las organizaciones de derechos humanos insisten en que la violencia estatal no debe quedar impune. El verdadero coste humano podría conocerse en semanas o meses, pero ya supera episodios similares en las últimas décadas.

(Con información de AFP y EFE)

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