En un contexto de pérdida de poder adquisitivo y caída de la producción, creció la proporción de argentinos que carece al menos de uno de los servicios básicos —agua corriente, gas de red o cloacas—: pasó del 51% al 52,9% en el segundo semestre de 2025, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Al mismo tiempo, la situación elevó la presión sobre el sistema de salud pública.
Al analizar cada servicio por separado, el acceso al gas de red muestra una tendencia descendente en los últimos años: se redujo del 61,9% en el segundo semestre de 2023 al 60,5% en el mismo periodo de 2025.
Por su parte, el 89,7% de la población cuenta con agua corriente y el 69,5% dispone de cloacas. No obstante, solo el 47,1% accede de forma simultánea a los tres servicios básicos.
Según datos del IIEP-Conicet, el gas de red registró un aumento del 28% interanual en diciembre de 2025 en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y un incremento acumulado del 709% desde noviembre de 2023; el agua subió 13% interanual y 386% desde el inicio del gobierno de Javier Milei.
Cabe señalar que desde noviembre de 2023 el gobierno implementó una recomposición tarifaria que, incluida la tarifa de transporte, acumula un alza del 561% en ese período, mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general muestra un aumento del 185%.
En conjunto, estos datos indican que la infraestructura no está cubriendo adecuadamente necesidades básicas y que persisten brechas territoriales en el acceso a los servicios.
Salud: más presión sobre el sistema público
Un punto crítico del informe es la caída en la cobertura médica, lo que incrementa la demanda sobre el sistema público. En el segundo semestre de 2025, el 65,4% de la población contó con cobertura mediante obra social, prepaga, mutual o servicio de emergencia, frente al 67,1% de un año antes y el 67,5% registrado en 2023.
Esto implica que aproximadamente 10.293.000 personas dependan exclusivamente del sistema público de salud (34,3%). A fines de 2023 la proporción era del 32,4%. La presión se acentúa en niños, niñas y adolescentes, donde la dependencia del sistema público asciende al 45%, reflejando mayor vulnerabilidad en los sectores jóvenes. En contraste, el 96,7% de las personas mayores cuenta con algún tipo de cobertura.
Vivienda: estabilidad con focos críticos
En vivienda se observa relativa estabilidad, aunque persisten concentraciones de precariedad. El 81% de los hogares habita viviendas construidas con materiales adecuados; el 12,6% presenta una calidad parcialmente insuficiente y el 6,4% restante, problemas de insuficiencia en la calidad de la vivienda.
En situaciones críticas, el 1,9% de los hogares (unos 195.000) vive en hacinamiento crítico, lo que afecta a más de un millón de personas; además, el 12% carece de saneamiento adecuado y el 6,1% no dispone de baño con descarga de agua.


