En el oeste de Australia, en el fondo de la Bahía de Shark, se extiende un paisaje vegetal de gran magnitud. Allí domina la planta más grande del mundo, que cubre alrededor de 200 kilómetros cuadrados.
Para ponerlo en perspectiva, la superficie de este organismo submarino supera a la de ciudades como la Ciudad de Buenos Aires, París o Lisboa. Ese manto verde, conocido como Posidonia australis o «hierba marina», no está compuesto por muchas plantas distintas sino por un único clon que se ha ido expandiendo de forma continua durante unos 4.500 años.
El cambio en la ciencia
Durante largo tiempo se creyó que esa pradera era el resultado de muchas plantas agrupadas, pero un estudio genético descartó esa idea: todas las muestras tomadas en distintos puntos de la bahía mostraron el mismo ADN.
Con eso se confirmó que se trata de un único ejemplar, el mayor registrado en el planeta. Comenzó a crecer mucho antes de que existieran numerosas civilizaciones conocidas y no ha dejado de expandirse.
La Posidonia australis prospera en aguas someras y forma «campos» submarinos visibles desde imágenes aéreas y satelitales. Crece en torno a 35 centímetros por año, una tasa pequeña de forma individual pero suficiente, acumulada a lo largo de milenios, para explicar su enorme tamaño.
Un llamativo organismo
Además de su extensión y su historia, esta planta presenta el doble de cromosomas que otros ejemplares de su especie, una rareza entre las plantas marinas. Su supervivencia se explica por su capacidad de:
Su supervivencia se explica por su capacidad de: tolerar altos niveles de salinidad; soportar cambios bruscos de temperatura; exponerse constantemente a la luz.
Asimismo, la planta reconocida internacionalmente como el organismo vegetal más grande del mundo puede desarrollarse en aguas con escasos nutrientes.


