23 de enero de 2026
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Daniela Celis se angustia por su cuerpo tras ser mamá

La imagen de Daniela Celis llorando y expresando su incomodidad con su cuerpo tras la maternidad reavivó un debate sobre la presión estética y la vulnerabilidad en la playa. La influencer dijo que, desde su llegada a Pinamar para participar del stream Patria y Familia de Luzu, no se animó a entrar al mar, poniendo en evidencia el conflicto que enfrentan muchas mujeres con su cuerpo posparto.

El programa reunió distintas voces en torno a la exposición corporal femenina y la mirada social. Fede Popgold abrió la discusión señalando el alto grado de exposición que, sobre todo, se naturaliza en las mujeres en la playa y la exigencia de mostrarse según lo espera el entorno.

Cami Mayans aportó su visión sobre la presión de la publicidad y la comparación que impulsan las marcas. Explicó que mensajes centrados en “cuidar las estrías o la piel” pueden hacer que alguien empiece a fijarse en aspectos que antes no le preocupaban, generando inseguridades acumuladas con el tiempo.

Anita Espósito contó que su inseguridad corporal la llevó a rechazar invitaciones a la playa o la pileta: no se sentía con la valentía ni la comodidad para exponerse. Añadió que construir una relación sana con el propio cuerpo implica un trabajo sostenido.

Desde otra perspectiva, Lucas Spadafora recordó que los juicios no desaparecen y que la crítica puede afectar a cualquiera: en su caso lo criticaban por estar demasiado delgado, asociándolo a problemas como depresión o anorexia, cuando simplemente era su contextura.

El panel debatió cómo los modelos de perfección refuerzan la comparación permanente. Popgold señaló que referentes concretos generan un modelo de referencia que hace que muchas personas encuentren motivos para sentirse insuficientes, lo que evidencia la presencia de estándares inalcanzables en la vida cotidiana.

En ese marco, la intervención de Daniela Celis fue directa y emotiva. Manifestó que su cuerpo cambió mucho desde que fue madre y que no se siente cómoda con su imagen; explicó que, desde su llegada, no se metió al mar y detalló las marcas físicas que le dejó el embarazo, como cicatrices, estrías y celulitis.

Celis describió cómo esos cambios y la exposición diaria influyen en sus decisiones sobre qué malla usar, qué cubrir o cómo evitar fotos. Mencionó que la lactancia también modifica el cuerpo y que su inseguridad la llevó a negarse a sacarse fotos durante una salida a tomar sol, porque no se sentía cómoda y prefería irse.

El equipo la acompañó con palabras de comprensión. Juli Castro resaltó que estos sentimientos son normales, sobre todo tras un parto múltiple, y reconoció que los halagos externos no siempre alcanzan a quien vive la sensación interna de incomodidad; es una experiencia intensa y difícil.

Las lágrimas y el testimonio de Celis reflejaron la situación de muchas mujeres que, después de ser madres, tienen dificultades para sentirse a gusto con su cuerpo frente a la mirada ajena. Su sinceridad mostró una experiencia silenciosa que afecta tanto la presencia en la playa como la vida cotidiana.

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