23 de enero de 2026
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Espiral represiva en Irán: protestas, violencia y pérdida de legitimidad

La República Islámica de Irán atraviesa una ola creciente de protestas cada vez más violentas y una pérdida de legitimidad entre la población. Analistas sostienen que estas movilizaciones no cesarán mientras no mejoren las condiciones económicas y el nivel de vida, algo que solo sería viable con un entendimiento con Estados Unidos.

Las manifestaciones de diciembre y enero han sido las más sangrientas desde la fundación del régimen en 1979, con más de 3.000 muertos según datos de autoridades iraníes y ONG críticas, y daños en las calles sin precedentes en episodios anteriores.

Estas protestas se suman a olas previas recientes: en 2017 y 2019 por motivos económicos, y en 2022 por la obligación del velo islámico, con cifras de muertos que rondan 25, 321 y 500 respectivamente, en su gran mayoría civiles.

El aumento de la violencia y la represión refleja una mayor polarización social, la desesperación de amplios sectores y la capacidad coercitiva del Estado, una combinación ante la que los expertos ven pocas salidas fáciles.

“El futuro lo veo muy mal, en el sentido de que el problema principal es económico y la República Islámica tiene grandes dificultades para resolver estos problemas económicos, que son el motor de estas protestas”, afirma el iranólogo Raffaele Mauriello.

El especialista añade que la República Islámica “está perdiendo legitimidad a una velocidad increíble”.

En la misma línea, Ali Alfoneh, del Instituto de los Estados Árabes del Golfo en Washington, considera que la República Islámica está en “bancarrota ideológica y económica”.

Alfoneh explica que “Irán se empobrece cada vez más debido a las sanciones unilaterales de Estados Unidos, algo agravado por la mala gestión y la corrupción”.

Como resultado, la clase media urbana y educada ha quedado casi tan empobrecida como los estratos más bajos, por una inflación del 40%, la continua depreciación del rial y las dificultades para comerciar por las sanciones.

Con un sistema que restringe la participación política real, las protestas son una de las pocas vías para expresar demandas; las condiciones actuales, junto con la entrada en escena de una nueva generación, han contribuido a una mayor radicalización.

“La generación Z parece más proclive a la violencia y necesita poca provocación para salir a las calles. Como resultado, las protestas se han vuelto más violentas”, sostiene Alfoneh.

Mauriello indica que “la violencia viene del descontento y la rabia de algunos sectores de la población que aumenta porque se enfrentan a una situación económica muy dura y amplios sectores de la población no ven una salida”.

Ante estas tensiones, las fuerzas de seguridad han respondido con una represión que Amnistía Internacional ha calificado de “masacre”, con el asesinato a tiros de miles de manifestantes desarmados.

Sin soluciones a corto plazo

Pese a la pérdida de legitimidad, el régimen mantiene el apoyo de millones de iraníes y conserva una fuerza significativa en la Guardia Revolucionaria y el Ejército, que siguen cohesionados y disciplinados.

Además, no existe en el país una alternativa política real al sistema vigente, y figuras del exilio como Reza Pahlavi no han logrado cohesionar a la oposición en el exterior.

“Yo no veo ninguna solución a corto plazo”, afirma Mauriello, que enseñó durante años en la Universidad Allame Tabatabaí de Teherán.

El experto prevé un empeoramiento de la situación, con más polarización y, probablemente, un aumento de la violencia.

Alfoneh estima que los problemas económicos persistirán, lo que generará más protestas y, con el tiempo, un efecto erosivo sobre las instituciones coercitivas de la República Islámica.

Ambos analistas coinciden en que solo un acuerdo con Estados Unidos que conduzca al levantamiento de las sanciones podría frenar las protestas y la violencia al desbloquear la economía iraní.

“Lo mejor sería un acuerdo entre Irán y Estados Unidos, el levantamiento de las sanciones, poner en orden la economía y dejar que el sistema evolucione”, opina Mauriello.

Alfoneh plantea incluso la posibilidad de que diversas figuras políticas y militares iraníes lleguen a un pacto con el presidente estadounidense, Donald Trump, para promover un cambio de liderazgo, similar a episodios ocurridos en otros países.

Por ahora, Trump ha desplegado una “flota enorme” en aguas cercanas a Irán ante los temores de una posible intervención estadounidense.

(EFE)

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